La desmemoria de Alphaville

La desmemoria de Alphaville

En Le Monde diplomatique hay un artículo sobre Ray Lema y su disco Passion Congo que escucho varias veces durante este domingo de lectura. Me pido El desierto de nosotros mismos. El giro intelectual y creativo de la inteligencia artificial, de Eric Sadin, cuya tesis es que el problema de la IA generativa no estriba en que las máquinas produzcan textos, imágenes o razonamientos, sino en que los seres humanos acabamos renunciando a ejercer esas mismas capacidades. Que ChatGPT inaugura una nueva fase de la automatización: la de las facultades intelectuales. Y aquí vuelvo a Alphaville.

Antes de nacer yo, Godard imaginó una ciudad gobernada por una inteligencia artificial que había desterrado el amor, la memoria y la poesía. A cada poco vuelvo a Alphaville para recordar que la verdadera resistencia no está en la tecnología, sino en la capacidad del lenguaje para transformar el mundo. Lemmy Caution recorre esa ciudad acompañado por El sueño eterno de Raymond Chandler; le preguntan qué es lo que transforma la noche en luz y responde: «La poesía». En Alphaville, el poema desarma la lógica de Alpha 60, la supermáquina que controla todo, organiza los datos, calcula probabilidades y administra la existencia, pero es incapaz de comprender una metáfora.

«La batalla, ahí fuera, está en su apogeo, pronto estremecerá tus ventanas y sacudirá tus muros», canta Dylan1 al comienzo del artículo de Pierre Rimbert Todo el mundo odia la IA. Me quedo con las ganas (cosa de bolsillos vacíos) de pedir otro libro más: Tertulianos. Un viaje a la industria de la opinión en España, de Antonio Villarreal. Bueno, me lo reservo para más adelante. Copio algunas frases:

«hoy en día, la unidad mínima de la información ya no es la noticia, sino una opinión cualquiera»

«Luego, lo procesamos en nuestra cabezas, le ponemos nuestras propias palabras y, como por arte de magia, la cristalizamos de nuevo para lanzarla a nuestro compañero de trabajo, a nuestra pareja, a nuestra madre o a nuestros 1.679 seguidores en redes sociales».

«Un fenómeno alentado por la industria audiovisual, coartado por el periodismo, turbopropulsado desde la política y que tiene en las redes sociales a su infantería y en los tertulianos a su aristocracia. Pero la nobleza, bien lo saben en Francia o Rusia, siempre está expuesta a un levantamiento».

  1. The Times They Are a-Changin (1964) ↩︎