Itinerario de la memoria en Fuentes de Andalucía.

Itinerario de la memoria en Fuentes de Andalucía.

A las 9,30 recojo al maestro Juan Morillo en el lugar de costumbre, rumbo a Fuentes de Andalucía, donde él nació, donde hasta los eucaliptos muestran la memoria histórica de las decenas de lagunillas desecadas por el franquismo. La del Barrancón, junto al campo de fútbol del mismo nombre, aún conserva el palmo de agua que se perderá cuando vuelvan las calores.

Aparcamos junto al convento mercedario, hoy vacío, que está pendiente de recuperación para lo público gracias al empeño del gobierno municipal y de su alcalde, Francisco Martínez, quien nos recibe en el ayuntamiento vestido con el chándal azul del equipo municipal de fútbol. En la puerta antigua de entrada a la casa consistorial (por la calle General Armero) hay un panel titulado ITINERARIO DE LA MEMORIA HISTÓRICA EN FUENTES DE ANDALUCÍA, donde indica que aquella

«Era la institución que representaba el poder legítimo, democrático y constitucional del pueblo. En él, el día 19 de julio de 1936, siguiente al alzamiento militar, el alcalde, los concejales y algunas personas más, aproximadamente unas cien, se reúnen en el Ayuntamiento para constituirse en asamblea permanente y defender en la medida de lo posible la legalidad vigente segun las leyes dictadas por la República. Pronto el Brigada Martín Conde junto al Cabo Moyano y otros numeros de la Guardia Civil, venidos desde La Luisiana, La Lantejuela y Cañada Rosal, se presentan de improviso ante las puertas del Ayuntamiento y el alcalde «voluntariamente» les entrega el mismo, obligado por las armas. Casi todos los concejales son detenidos inmediatamente, aunque algunos consiguen huir por los tejados, como es el caso de Manuel Valladares Barcia o por la puerta, confundido entre la gente, José Gallego Caro.

Hay mucho paneles como ese, porque en Fuentes de Andalucía los principios de verdad, justicia y reparación ya eran un compromiso político arraigado cuando las leyes de memoria aún tenían todo por contar, desde las Mujeres del Aguaucho hasta el recorrido de los estudiantes por las calles que recuperan su nomenclátor republicano en las fechas cercanas al 14 de abril, sin ovidar la unidad pedagógica que se lleva a las aulas fontaniegas, el maravilloso documental de José Luis Tirado, o el Parque Luchadores por la Libertad, declarado Lugar de Memoria en 2013, sobre el que Juan me envió en su día este vídeo que muestra, desde la humildad militante, cómo un espacio verde de un pueblo contribuye a ahormar aquello que hablaba Fontana de la construcción social de la Historia.

El maestro Juan Morillo es uno de los juglares de la memoria de su pueblo; no el único, pero sí el que a mí me ha abierto los ojos. Hay una pintada que dice «Aquí empieza el mar» junto a la alcantarilla más próxima a la puerta moderna del ayuntamiento (por la calle Fernando de Llera y Díaz). Cualquier buen entendedor reconoce que la labor de proselitismo juega su papel generador de conciencia colectiva y, en este caso, la práctica política de mis camaradas ha cumplido su parte, lo mismo con los herederos de los jornaleros que con los malletes.

Como coordinador provincial de IU Sevilla he visitado Fuentes en muchas ocasiones. La primera, lo recuerdo bien, a finales de 2015 con Antonio Maíllo. Más de una década después, la visita ha sido más lúdica, algo así como de acompañante en un mandao que me ha permitido conocer el «entornao», una especie de empanada dulce de color anaranjado, elaborada con harina, ajonjolí, azúcar, canela y pimiento molido, típica de los días en que el pueblo se echa a la Carrera y alrededores para celebrar el carnaval. Me recomendaron pasarlo por el tostador lo justo para comerlo calentito.

Antes de volver para Sevilla, la calle de la cruz verde, el amigo que no se iba a morir hasta conseguir las cuatro esquinas iguales (logró tres), un pozo rehabilitado y una breve parada para saludo familiar («¿Es tu hijo?» le pregunta la vecina, al verme) junto a la panadería más condecorada que he visto en mi vida. La evidencia de que todavía me quedan unas cuantas memorias por conocer y contar.