El sol amanece a mis espaldas cuando voy en el C5, camino de Diputación de Sevilla. Estoy leyendo y de repente levanto la mirada y lo veo reflejado en la ventanilla de enfrente. A esta hora el tren de cercanías va abarrotado de estudiantes.
A cada vuelta a las aulas me acuerdo siempre de Víctor Hugo: «Abrir una escuela es cerrar una prisión». Es el último curso de mi hijo en el instituto; está contento con los compañeros y compañeras y el profesorado que le han tocado, pero en su clase son 33 y no hay climatización.
En total, según los datos del ayuntamiento, hoy han vuelto al horario lectivo pleno en los 13 institutos públicos de Dos Hermanas unos 10.000 alumnos y alumnas de Educación Secundaria Obligatoria, Bachillerato y FP, además de los dos centros de educación de adultos y el Conservatorio Elemental de Música. Sumando las etapas formativas de infantil y primaria y añadiendo familias y personal docente, es bastante posible que la mitad de la población de nuestro pueblo sea comunidad educativa.
Camino a pie desde San Bernardo, da gusto el clima a esa hora. Se han esmerado en despegar la pegatina de La Francia Insumisa, pero no podrán arrebatarnos la primavera. En Diputación ultiman los detalles del Festival del Patio. Me pongo al día con nuestra diputada Silvia y más tarde coincidimos con Francisco Martínez (alcalde de Fuentes de Andalucía), a quien le comprometo una visita a Dos Hermanas para octubre. Los tres tenemos que estar en la Casa de la Provincia a las 11:00 por diferentes motivos, pero con las mismas personas (en mi caso, para cerrar la fecha de presentación de un libro sobre memoria democrática).
Hay una plaga de avispas asiáticas en la ciudad, pero no se habla mucho del tema.
Ayer tuvimos reencuentros en el Área de Análisis y Estrategias de IU Dos Hermanas y hoy tocan Área de Comunicación y Asamblea Feminista. Entretanto, la gente de Proyecto Kálamos han abierto su web y han publicado un cartel (que me encanta) de la próxima cita literaria (del sábado) y un número cero de su primera revista digital El pedante.

