Este domingo a las 10 de la mañana hemos asistido al homenaje que cada año realiza Izquierda Unida La Campana a sus más de 140 mártires de la libertad. En esta ocasión han intervenido nuestro portavoz municipal, Joaquín Bravo, y mis camaradas José Manuel Cadena y el incombustible Antonio Caro. Y después, como es habitual, realizamos la ofrenda floral junto al osario de los republicanos que reposan a los piés de una placa que dice: «El pueblo de La Campana en recuerdo y homenaje a las víctimas de la Guerra Civil, cuyos cuerpos han sido recuperados y a los que aquí se da un entierro digno».
Fue un sábado, 16 de febrero de 2019, cuando se llevó a cabo en ese mismo lugar, antiguo cementerio del pueblo, el traslado de los restos óseos de 35 personas asesinadas por los golpistas y arrojadas a una fosa común tras el fatídico 2 de agosto de 1936 que el historiador franquista y coronel Martínez Bande relató así:
«…el 2 de agosto entraban a viva fuerza en La Campana dos columnas: una que había partido de Sevilla y estaba mandada por el capitán de corbeta Ramón de Carranza, y otra, procedente de Écija, al mando del capitán Escuin Lois».
“A viva fuerza”: como escribió en su día José María García Márquez, es «Una singular expresión para ocultar una de las mayores matanzas de las columnas de Queipo».
«Cuando [los fascistas] se hicieron con el control del pueblo comenzaron a detener a decenas de vecinos y conducirlos a la plaza. (…) A continuación, los seleccionados fueron colocados ante la pared de la Iglesia y asesinados en una matanza espantosa (…). Hasta la fecha han sido identificados ciento dieciséis hombres y quince mujeres. Hay testimonios que hablan de doscientos».
Las víctimas de la represión militar en la provincia de Sevilla (2012), de José María García Márquez.
La arqueóloga Inmaculada Carrasco, en su tesis doctoral de 2022, comenta que en la fosa se individualizaron 35 asesinados «a los que hay que sumar un contexto cremado que debe corresponderse con las acciones represoras de las fuerzas franquistas el día 2 de agosto, cuando son fusiladas 141 personas en la plaza de La Campana”, dejando claro que era imposible recomponer los restos de todas las demás porque las encontraron calcinadas.
En el traslado de 2019 al osario de esos 35 restos individualizados –la mayoría hombres, de entre 20 y 40 años, que habían sido exhumados tres años y medio atrás– se depositaron en urnas de madera para dar sepultura en un osario de mármol blanco construido para tal propósito, en un acto institucional donde se realizó una ofrenda de rosas blancas y se interpretó una marcha fúnebre a cargo de la Asociación Musical Santa María La Blanca. El alcalde de entonces, Manuel Fernández Oviedo, habló de «reparar y, al mismo tiempo, cerrar heridas». Hace unos meses se aprobó en el pleno municipal denominar Parque de la Memoria a aquel lugar que, hoy por hoy, está a años luz del maravilloso espacio de Fuentes de Andalucía que tiene el mismo nombre. Poco a poco, vamos despacio pero bien.
Algo personal.
El digital Jaén Hoy ha publicado que la provincia conserva 55 fosas comunes relacionadas con la sublevación franquista y la represión posterior, según la base de datos oficial del Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática. La mayor parte continúan sin ser exhumadas, mientras que solo una pequeña parte ha sido recuperada total o parcialmente. Al mismo tiempo, el registro incorpora 1.523 víctimas identificadas nominalmente, vinculadas a diferentes fosas jiennenses.
La fosa nº 702 del cementerio de Jaén capital presenta la cifra más elevada de toda la provincia, con 1.033 víctimas registradas. Le siguen Andújar (138 víctimas), Baeza (93), Martos (73), Alcalá la Real (48) y Cazorla (43).
