El indolente territorio del privilegio

El indolente territorio del privilegio

Israel abrió el camino del apartheid 2.0 que tanto fascina a la extrema derecha europea. Fundó el modelo de la legislación específica para la población considerada alógena al que Marine Le Pen aspira a practicar en Francia y nuestros neofascistas patrios tanto cacarean de un tiempo a esta parte.

Cuentan con un problema complicado de resolver a la antigua usanza: en la Vieja Europa, la pirámide de población se ha convertido en un champiñón y ya no hay mano de obra suficiente para satisfacer a las patronales de la agricultura, la construcción y el turismo. Por eso Meloni tuvo que importar por decreto a medio millón de extranjeros en 2025.

Otro cambio producido en las últimas décadas en nuestro continente: hay más mujeres universitarias que hombres, y las estadísticas dicen que los hombres sin titulación o formación ven la inmigración como amenaza mucho más que ellas.

Y un tercero en la terna: el racismo tradicional (negacionismo basado en la biología) ha dado paso a la xenofobia (negacionismo basado en la condición social). Parecen lo mismo, pero no es igual1.

¿Qué van a hacer, entonces (dedos cruzados), si llegan a gobernar en Francia (o España)? Tienen dos opciones: ruptura fascista o «régimen de indigenato»: ciudadanos con derechos plenos frente a «indígenas» con régimen jurídico diferenciado y obligaciones particulares sin cambiar los «derechos constitucionales democráticos». Por ejemplo: en Israel (aparte de la colonización, ejecuciones extrajudiciales, tortura de prisioneros y, en definitiva, genocidio) se castiga con la muerte a los palestinos culpables de «asesinatos terroristas», pero no a los judíos que cometan el mismo crimen.

Estas ideas las he atrapado a vuelapluma leyendo Fascismo en Francia: el gran malentendido, un artículo de Benoît Bréville y Pierre Rimbert en el ‘modiplo’ de agosto. Termina con esta afirmación, que lo mismo vale para nuestros vecinos del norte que aquí:

«Para restablecer el orden, es probable que el RN [Reagrupamiento Nacional] prefiera, antes que la vía militar y policial del fascismo tradicional, una operación tanto simbólica como securitaria consistente en poner a «los inmigrantes» en su lugar: ese que se halla lo más bajo de la escala social y que ya ocuparan los «obreros especializados» del sector automovilístico o agrícola en la década de 1970″.

Frente a eso, la izquierda: «tanto en ese terreno como en el económico, la izquierda cuenta con una brújula política, un programa y una consigna: igualdad».

(La imagen que encabeza este texto ilustra el artículo citado y es la acuarela de Kara Walker titulada The Slothful Terrain of Entitlement, es decir, ‘El indolente territorio del privilegio’).

  1. A propósito: a primera hora de la mañana me ha saldado en Instagram un vídeo del influencer Ventura en Ceuta, llevando su «Caballero, con permiso, buenas tardes» y preguntando a los ceutíes cómo se sienten; ha mostrado condescendencia paseado su bandeja entre los inmigrantes hacinados en las playas, pero sus palabras de preocupación solo han estado centradas en nuestros compatriotas. ↩︎