Compromiso emocional con el pasado republicano de Bollullos de la Mitación.

Compromiso emocional con el pasado republicano de Bollullos de la Mitación.

Lo primero que hizo Cecilio Gutiérrez como alcalde accidental de Bollullos de la Mitación fue comprar un horno para cocer pan y entregar bonos de potaje para las familias más pobres del pueblo. Este buen hombre acababa de sustituir en la alcaldía a su compañero de Unión Republicana Manuel Fernández, que se había retirado del cargo por (sospechosa) enfermedad. Bollullos de la Mitación fue ocupado por los fascistas el 23 de julio de 1936 sin resistencia; a Cecilio Gutiérrez lo detuvieron y, como sucedio a casi medio centenar de vecinos del pueblo, lo fusilaron antes de acabar el año. Su predecesor, Manuel Fernández, no fue represaliado.

Con estos datos acudí con mi compañero José María Calado a la presentación del libro de Mª Fernanda Gastalver El horno de Cecilio, que se celebró en la Casa de la Cultura de Bollullos de la Mitación, donde en otras ocasiones he asistido a plenos municipales, actos de apoyo al Pueblo Saharaui o, más recientemente, presentación de la candidatura de Con Andalucía – Izquierda Unida a las elecciones municipales (en las que revalidamos mayoría absoluta con Clara Monrobé al frente).

Lo primero que me sorprendió es el número de personas que había, envidiable para más de un/a autor/a de postín. Lo segundo, también para bien, fue la excelente labor de maestro de ceremonias que llevó a cabo Juan Miguel Baquero, que moderó con agudeza dialéctica una mesa en la que intervinieron nuestra alcaldesa, el investigador Juan José Domínguez Vela, Manoli Valderas Gutiérrez –nieta del personaje principal de la historia– y la autora del libro, que hizo gala de una maravillosa locuacidad a la hora de describir el viaje emocional al pasado de su pueblo, o sobre el miedo y el silencio como personajes invisibles de la obra.

Es importante resaltar que actos preciosos como este, organizados por el Ayuntamiento del municipio, son pedagogía democrática que ahondan en la importancia de la no repetición, en el derecho a la memoria de las víctimas y en el deber de memoria que tienen las instituciones públicas. Personalmente, además, me siento orgulloso de certificar que los recursos destinados a memoria democrática por parte de la Diputación –que son de todas y todos– están siendo bien empleados en unas Jornadas que han contado, además, con otras actividades muy interesantes y diversas, como la celebrada bajo el título Mujeres, memoria y redes sociales.