¿Hay música de temporada, como la fruta? Supongo que no, que es quien escucha la que elige según el momento, estado de ánimo, etc. «Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos», que diría Oliveira de la Maga.

En estos días de la semana he alternado tres discos. Uno de ellos es nuevo: Assume Form, del británico James Blake. Lo que he escrito en el párrafo anterior se te viene a la cabeza al escucharlo. Del post-dubstep de James Blake me empapé bien hace años. En esta ocasión, las canciones son más complacientes (y breves), y las mezclas de soul, blues, hip-hop y demás aderezos se mantienen en esa complacencia general.

Aquí cantando Barefoot in the Park con Rosalía.

Las otras dos colecciones de canciones son del año pasado. Se trata de Je Suis Une Île, de la francesa Halo Maud; y de Solar System, de la hispano-británica Alondra Bentley. Aunque ambas mantienen diferencias en sus estilos, si sólo escuchas sus discos dos o tres veces, hay temas que tienen suficientes elementos comunes como para confundir quién de las dos los canta.

Halo Maud alterna canciones en francés e inglés, algunas (las primeras y las últimas) más pop y otras (la mayoría), de ambiente más psicoldélico. Unas veces se acerca a Björk, otras a Charlotte Gainsbourg.

Aquí su canción más llamativa, cantando Baptism.

A Alondra Bentley no la escuchaba desde hace bastante, cuando se la consideraba una cantautora de folk. En Solar System hay más electrónica que guitarras. Aquí un ejemplo, en Mixtape (muy retro el vídeo, por cierto).

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Reseña de Mauricio Valiente.

La música del azar de este 2025, que me acompaña en el día a día, en casa, en el tren o en la carretera. Cada vez que algo nuevo me gusta, lo añado. Tal vez no encuentres una lista de grandes éxitos, pero no soy yo quien decide: son ellas, las canciones, quienes me eligen a mí.

Cancionero 2025 en Spotify.

«Una vez es un accidente. Dos veces es el azar. ¿Pero tres? Es el destino». Hay películas en las que no importa entenderlas, buscarles un sentido lineal o disruptivo; solo hay que verlas, se disfrutan solo por mirarlas. Siempre hay una estación del año que para en Le Pont du Nord.

Reseña de Serge Doney en Libération.