Violeta García estuvo mes y medio en Carabanchel; Jacinto Zulueta, más de un año. A ella, extremeña de nacimiento, no la conocía; a él, por casualidad, de una de las asociaciones que van a las reuniones de Marea Blanca. Ambos fueron encausados en 1968 por el Tribunal de Orden Público, esa patraña judicial creada por el franquismo en diciembre de 1963 -tras el fusilamiento del camarada Julián Grimau- para perseguir, entre otros, los delitos de «asociación ilícita», «propaganda ilegal», «reunión ilegal», «manifestación ilegal» o «desórdenes públicos»… y continuar con la represión y tortura en los últimos años del franquismo, hasta que fue suprimido en enero de 1977.
Violeta y Jacinto son de la Generación TOP, como más de 400 sevillanas y sevillanos. Este lunes han venido a verme de la mano de Pepe Lebrato, compañero muy conocido de CC.OO de toda la vida. Me he sentido muy honrado de conocerlos, de reunirme con ellos, de escucharlos, junto a Miguel Guerrero y Silvia Martínez. Me han dejado un dvd con todas las sentencias del TOP y, sobre todo, hemos hablado de vincular las vivencias de las víctimas (y sus familiares, también víctimas) con la garantía de no repetición, algo que lleva años trabajándo la asociación catalana de ex-presos políticos del franquismo, en ámbitos de la educación y la investigación.

