Esta fue la primera conclusión: «Ojalá se hiciera igual con todas las mociones».
Me la dijeron en el grupo parlamentario Por Andalucía antes de que se presentase socialmente la iniciativa en la Casa de la Provincia, hace un mes; antes de diseñar y enviar más de mil revistas digitales con 24 páginas de contenido, explicando nuestras reivindicaciones memorialistas al gobierno mogigato y blanqueador de Moreno Bonilla; antes de una labor de hormigas de mis compañeras y compañeros: enviando mensajes, llamando por teléfono, animando en foros y asambleas; antes de presentarnos en el pleno, preparar una pancarta, invitar a personas reconocidas (José Mª García Márquez, Luis Naranjo, representantes de partidos políticos…); antes, por no seguir, de poner la moción como ejemplo programático para un futuro gobierno con Por Andalucía en materia de memoria democrática.
La segunda conclusión, esencial: ¿Quién estaba allí? ¿Quiénes? No en número, modesto según con qué lo compares. Spoiler: para acertar hay que conocer las intrahistorias del movimiento memorialista.
Allí estaban representantes de asociaciones y familiares de víctimas, de sindicatos, de organizaciones políticas, de las universidades y la investigación, y naturalmente: militantes de pueblos de dentro y fuera de la provincia; militancia es venir de Carmona, Utrera, La Campana, La Puebla del Río, Espartinas, Marchena, de Córdoba… Una pluralidad de ámbitos y espacios alrededor de una pancarta sin siglas, convocadas a la hora en que se iba a votar (y previsiblemente rechazar, como así sucedió) una moción de un grupo parlamentario de cinco personas en un pleno de más de 100. Remarco esto último porque demuestra que quienes asistieron lo hicieron entendiendo perfectamente el objetivo de la concentración, que la moción era la excusa, que no todo el mundo tenía por qué firmar a pies juntillas las 30 propuestas que se presentaban, que lo fundamental era arrimarse, compartir, demostrar a la mayoría negacionista de dentro que ahí afuera, 90 años después, seguimos gritando No pasarán. Que ahí afuera había 20 poemas colectivos de amor (y, hay que reconocerlo, un tiro en el pie desesperado/ausente).
Por eso hay que dar las gracias. A quienes habéis participado de una u otra manera, cada cual lo que haya podido hacer. El compromiso debe ser un vaso comunicante donde cada cual se apunte a lo de todos, y viceversa. Hace dos semanas, una asociación del Consejo de Memoria de Sevilla ciudad planteó al resto de los miembros de este órgano solicitar, conjuntamente, una reunión extraordinaria al gobierno local derechoso, y así se vio oportuno por todas. Cuando esa reunión se celebró, otro colectivo presentó al resto un decálogo de propuestas, abierto a aportaciones, para que se incorporase al convenio de exhumación de la fosa monumento, y así se vio oportuno por todas. Esa es la actitud.
Por aclarar: soy marxista leninista; allá quien lo dude, o piense que es afirmación con doble fondo. La democracia es incompatible con el capitalismo, la diversidad es sus manos es una trampa. Un comunista, sobra decirlo, siempre apuesta por la unidad popular, y estos son tiempos donde esa apuesta es obligada e inexcusable. No cuestiono por qué otras iniciativas parlamentarias suscitan menos trabajo de campo, pero ojo con lo que nos puede venir si somos camarones políticos y nos limitamos al postureo, la corriente que nos lleve por delante va a distinguir la piedra entre las lentejas. Seguimos.




