«Suelos que son cementerios clandestinos, porque es estremecedor saber que la tierra que pisamos, en muchos lugares del planeta y de España, implica literalmente caminar sobre cementerios». Esta frase es de la la doctora en filosofía Silvana Rabinovich, busca en YouTube sus conferencias sobre democracia, sobre la biblia hebrea, sobre el pánico moral respecto a Palestina…
En Andalucía pisamos la tierra bajo la que aún permanecen desaparecidas 50.000 personas en fosas de cementerios, caminos, campos de labranza… una de ellas es Blas Infante, nacido el 5 de julio de 1885, fecha que institucionalmente se celebra este lunes en el Parlamento andaluz.
Cuentan que, cuando lo asesinaron los fascistas en la Carretera de Carmona, donde hoy se conoce como «la Gota de Leche», uno de los que lo arrojó al camión que se dirigía a Dos Hermanas dijo «Ahí va el andalucista»… La mayoría de los testimonios orales y escritos aseguran, no obstante, que sus restos acabaron en la fosa de Pico Reja, en el cementerio de Sevilla.
Celebrar su nacimiento en el Parlamento de Andalucía es una manera de generar verdad, justicia y reparación, esos principios de las Naciones Unidas que no hace mucho, el 2 de julio de 2014, instaron al Estado español a buscar las 150.000 personas víctimas de desaparición forzada en nuestro país.
A Blas Infante se le caracteriza como el padre de la patria andaluza. Fue asesinado por fascistas. A escasos metros de nuestro Parlamento, el criminal Queipo de Llano utilizaba los micrófonos de la radio como arma de terror, animando a sus tropas a matar a civiles, a autorizar el maltrato a las «mujeres de los rojos», incluso a asesinar al enfermo Otto Engelhardt, la persona que dio luz al mismísimo edificio que hoy representa a la soberanía andaluza.
Los herederos ideológicos de Queipo se sientan ahora en los consejos de gobierno de una autonomía andaluza que quieren desahuciar, dar carpetazo urgente a la ley de memoria para volver a echar tierra sobre la historia de nuestra democracia y resucitar aquella Grecia del siglo V antes de Cristo en que los ciudadanos eran obligados a olvidar por decreto.
Conmemoramos el nacimiento de Blas Infante, abatido por criminales franquistas el 11 de agosto de 1936. Cuando vayamos, dentro de poco más de un mes, a poner flores en el Memorial situado donde lo asesinaron, recordaremos que, una vez más, el negacionismo de quienes preconizan la destitución del pasado en general, en realidad procuran la destitución de su pasado en particular. Darles la mano a los herederos ideológicos de Queipo y no sentir pánico moral es ser cómplices.
