La única salida es continuar.

La única salida es continuar.

El ojú de Moreno Bonilla pervierte el 4D de García Caparrós y el Andaluces levantaos. Uno en el metro en plan Kim Jong-un y acabó como Yoon Suk-yeol. No busques el libro de Fonsi Loaiza en El Corte Inglés.

«Hay vida más allá

del Corpus», reza el post de Record Sevilla bajo la foto del elepé Life After Death de Iron Maiden. Ayer lunes, actos provinciales de campaña de Sumar con escala en Arahal, La Campana y Alcalá del Río; también en Sevilla ciudad. Contemplo la adolescencia que sale del instituto de mi hijo: ninguno habla de PEvAU, pero todos los chicos llevan peinados con la frente cubierta. Echo un vistazo fugaz a la red social X y la cierro acordándome de la frase: “Cuando uno pierde de vista al enemigo comienza a pelearse con el compañero”, que dijo el Comandante Fidel Castro. Hoy es el 39º aniversario de la publicación de Born In The USA y en la radio lo celebran con Bobby Jean: «Nos gustó la misma música, nos gustó la misma banda, nos gustó la misma ropa».

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Hipérboles.

La capacidad de movilización que gastan los municipios de la Sierra Sur de Sevilla nunca deja de sorprenderme. Este jueves por la mañana han ocupado todo el frontal de los jardines del Parlamento andaluz, que es bien generoso en metros y espacio, para decirle a Moreno Bonilla que no van a cansarse nunca de exigir sanidad pública digna, que ni a la hora de las faenas de casa, ni a la de las faenas en el campo van a dejar de coger un autobús y plantarse por cientos y cientos para hacerse escuchar donde haga falta, porque no van a permitir que nadie les arrebate el derecho a la salud en sus pueblos.

De vuelta.

Mi filósofo favorito, Nicolás González Varela, me recuerda el interrogante de Canetti sobre el darwinismo al vesre: «¿Y si fueran siempre los peores los que quedaran?». Ríos de tinta derramada about this. Los informativos de Radio Nacional salen hoy en portada con los asesinatos machistas en Sevilla y Jaén; muy de agradecer, especialmente, el de RNE Andalucía, alertando: solo un poco más del 2% de la población considera que matar a decenas de mujeres cada año es un problema prioritario.

Libros, canciones, películas y política.

La revolución asturiana de 1934 llama a mi puerta. Ayer leí sobre ella en el libro de Pasionaria y hoy he conocido la novela grafica La balada del norte, de Alfonso Zapico, que acaba de publicar su cuarto (¿y último?) volumen en la editorial Astiberri, una tetralogía comparable a «un episodio nacional dibujado» de Galdós. Pero mi economía doméstica no me permite llegar tan lejos: ya voy sobrado con recoger de mi librería del pueblo (Anteo, Dos Hermanas) los encargos que hice: El porvenir de la Humanidad (Eudald Carbonell, el 21 de febrero hablé de él) y Contra la sostenibilidad (Andreu Escrivá, id. el 1 de marzo). Ambos me han comentado la foto que he subido a Instagram (Carbonell por privado: «Conciencia crítica de especie!»).