Este jueves he asistido al Homenaje a los presos del campo de concentración de Los Merinales que ha organizado la asociación cultural Centenario Bellavista.
El acto se ha celebrado por la mañana, junto al monumento que se levantó a principios de este siglo a un lado de la N-IV, a escasos metros de donde se encontraban los barracones de los republicanos sometidos a trabajo esclavo en la construcción del canal del Bajo Guadalquivir, y a tiro de piedra de la antigua estación de tren, en la que aún permanece en pie el edificio que veía entrar y salir a los familiares que visitaban a los presos.
Parte de Bellavista (y Fuente del Rey) debe su origen y desarrollo como barrio a esos familiares que acabaron trayendo allí sus vidas. Algunos de ellos han asistido hoy al homenaje en la colonia, como lo llamaba mi camarada Juan Antonio Jiménez Adame.
Ante el monumento han intervenido representantes de la asociación, dos descendientes de represaliados y el alcalde de Dos Hermanas. El acto se ha cerrado con lecturas y música de alumnas y alumnos del IES Bellavista y el IES Federico Mayor Zaragoza, una entrega de flores en el monumento por parte de los alumnos y familiares y una suelta de palomas.
Es obligado decir que mi presencia en este homenaje ha sido mucho más sentimental y militante que protocolaria; me he sentido muy cómodo entre el público, con Fran García Parejo (que, además de diputado, ha echado los dientes y media vida en Bellavista). Lo cierto es que un sustrato esencial de la historia del PCE de Dos Hermanas también está ligada al campo de concentración de Los Merinales y, por tanto, una parte esencial de mi vida, política y toda la demás, no sería en absoluto la misma sin los terribles acontecimientos por los que acabaron allí muchos comunistas. Y, en su nombre, no han faltado Paqui López, Maribel Ríos y su hijo Julián Jiménez. Más dignidad no cabe.

Escribe Reyes Mate en su libro La piedra desechada que «el ‘deber de la memoria’ es un exigente plan de vida que va de lo personal a lo institucional, afectando a todos los campos de la existencia». Por eso hay que agradecer a la organización de Centenario Bellavista que haya puesto en lugar predominante de su programación este homenaje a quienes lucharon por la democracia y la legalidad republicana y fueron, con ello, simiente de la historia del barrio. Que nadie, ni en Bellavista, ni en Fuente del Rey, ni en Dos Hermanas, olvide su deber de memoria con un trozo de nuestra existencia que nació de la represión, el hambre y el sudor del trabajo esclavo.
Que nadie acabe como Feijóo:
Tal día como hoy, hace solo 3 años, el líder del principal partido de la oposición en España resumió el golpe de Estado de Franco y la posterior Guerra Civil que llevó a 40 años de dictadura, diciendo que «nuestros abuelos se pelearon».
En la tarde, mientras yo asistía a una actividad titulada Antonio Maíllo regresa a Filología, mi compañera Paqui y mi compañero Julián recogieron sus respectivos reconocimientos del Gobierno de España como familiares de represaliados del franquismo.





