02.10.2022

El bello verano

En la sala de espera de la consulta del oftalmol√≥go, los m√≥viles suenan a volumen de otorrino. Mis gl√°ndulas han vencido a los chalaciones gracias al tratamiento, a la manta el√©ctrica ¬ędurante el tiempo que dura un telediario¬Ľ y a la higiene ocular con champ√ļ para ni√Īos. Aunque mis ojos a√ļn conservan restos del naufragio, ya no es tan obligado ir a las manifestaciones en modo Martirio. Gracias mil, Alfonso Romera, oculista bro de la vista.

Publico esto a las 17,54 h., justo cuando comienza el verano seg√ļn el Observatorio Astron√≥mico Nacional. La tarde del viernes quedar√° colmatada por las fiestas de fin de curso en los colegios, mi hijo bailar√° al ritmo de ‘Fame’ (¬ęTen√©is muchos sue√Īos, busc√°is la fama, pero la fama cuesta… Aqu√≠ es donde vais a empezar a pagar, con sudor¬Ľ), se van cumpliendo etapas y abriendo nuevos ciclos en las historias particulares y colectivas.

Mi percepci√≥n del verano ha ido cambiando con el paso de los a√Īos. De una estaci√≥n excesiva y pesada, he aprendido a verla con los ojos de mi hijo. Su mirada naif, todav√≠a ajena a las dificultades de la vida adulta, es mi mejor terapia natural, sin receta ni contraindicaciones.