Este jueves, la compañera Ana Sánchez ha asistido como invitada a la Sesión Constitutiva de la XIII Legislatura del Parlamento de Andalucía. Su presencia allí, para mí y para muchas personas, va más allá de lo simbólico.
Ana es un referente de las mujeres antifranquistas sevillanas, además de sobrina de dos víctimas del golpe militar fascista (Ramón y Antonio Sánchez Moreno) y hermana de dos represaliados del franquismo, que sufrieron encarcelamientos, palizas, despidos y destierros. Como ella misma dijo hace casi un año en casi el mismo sitio, «Para mi familia, igual que para una gran parte de la población española, la guerra no termino en el 39, se prolongó con los 40 años de dictadura franquista».
Que Por Andalucía haya considerado a Ana como una de sus cinco invitadas a este acto solemne –al que habitualmente se lleva a ‘autoridades’–, representa un reconocimiento a miles de mujeres como ella y al movimiento memorialista como puntal de la democracia.

