Miedo rabia tristeza alegr铆a.

En la plaza de mi pueblo, como en las plazas de la mayor铆a de los pueblos, hab铆a un casino donde cada noche gorroneaban el cura, el terrateniente, el jefe de la comandancia de la guardia civil, el juez de paz y el alcalde franquista. El cine patrio de los 80 reflej贸 muy bien aquella Espa帽a, lo mismo que la Espa帽a de hoy se parece m谩s a la catalana Rosal铆a cantando por buler铆as en Fibes (o, frivolidad mediante, a Piqu茅 entre el p煤blico viendo c贸mo premian a Shakira), y mucho menos al espect谩culo hiperb贸lico que dieron las derechas dentro y fuera del Congreso.

Oficinas y tertulias.

Este viernes hemos presentado la Oficina Parlamentaria de Sumar Sevilla a los medios de comunicaci贸n. Como bien han explicado nuestro diputado Francisco Sierra y nuestra diputada Engracia Rivera, no se trata solo de un 芦espacio f铆sico禄, que tambi茅n (estar谩 ubicada formalmente en Diputaci贸n), sino de trasladar la agenda social sevillana a las instituciones a trav茅s de una 芦estructura colaborativa y de coordinaci贸n que facilite a cualquier persona o colectivo poner en conocimiento de Sumar sus demandas para que se encaucen al nivel representativo que corresponda (Diputaci贸n, Parlamento de Andaluc铆a o Congreso de los Diputados).

Hip茅rboles.

La capacidad de movilizaci贸n que gastan los municipios de la Sierra Sur de Sevilla nunca deja de sorprenderme. Este jueves por la ma帽ana han ocupado todo el frontal de los jardines del Parlamento andaluz, que es bien generoso en metros y espacio, para decirle a Moreno Bonilla que no van a cansarse nunca de exigir sanidad p煤blica digna, que ni a la hora de las faenas de casa, ni a la de las faenas en el campo van a dejar de coger un autob煤s y plantarse por cientos y cientos para hacerse escuchar donde haga falta, porque no van a permitir que nadie les arrebate el derecho a la salud en sus pueblos.

Volvemos a reivindicar atenci贸n primaria y urgencias dignas para los municipios de la comarca de La Vega del Guadalquivir.

Con la vuelta a la normalidad ha retornado el dolorazo en el hombro, sin causa ni motivo aparente, a traici贸n: despert谩ndome mientras dorm铆a. En el metro, la aver铆a me pone dif铆cil conciliar el malet铆n, el 煤ltimo disco de PJ Harvey en los auriculares y el libro donde leo sobre el Transmilenio de Bogot谩, un autob煤s 芦superr谩pido, superlimpio y supereficiente禄, un medio que 芦los amantes del transporte p煤blico vienen de todo el mundo para probarlo禄, excepto los norteamericanos, a quienes 芦les encanta odiar禄 el autob煤s. Y pienso, excurso: 驴conozco a personas a las que les encanta odiar? La respuesta blowing in the wind, camino de Diputaci贸n.

Primera sesi贸n.

Ma帽ana con los sentidos en orquesta parab贸lica: veo on line las votaciones en el Congreso (donde, como escribe Gerardo Tec茅, 芦el parlamentarismo ha asesinado al relato medi谩tico禄), apuro y separo a ratos el estudio de mis cosas estivales (reciclaje, vaya), escucho m煤sica gratificante (tanto que pienso, aun consciente del desborde intelectual: 芦驴C贸mo he podido vivir sin este disco desde 1981?禄) y, en modo residual, hasta escribo. En la pantalla aparece, de vez en cuando, nuestra mujer de rojo (Engracia Rivera) sentada al lado de la (nuestra flamante) vicepresidenta tercera, Esther Gil.

La mujer de Tchaikovsky, Jane Birkin y Tina Modotti.

Hoy se han reunido por primera vez, en la sala Prim (no por casualidad) del Congreso de los Diputados, los compa帽eros y compa帽eras de nuestro nuevo grupo parlamentario, conformado tras las elecciones del 23J, que se denominar谩 芦Grupo Plurinacional Sumar禄. La web de la c谩mara baja ha emitido en directo la intervenci贸n de Yolanda D铆az en este encuentro que, de vez en cuando, cambiaba de plano y me permit铆a ver a mis flamantes Engracia Rivera, Francisco Sierra, Toni Valero… (Lo que no he encontrado, al menos por ahora, es la grabaci贸n, que me gustar铆a tener porque se han apuntado l铆neas y m茅todos de trabajo muy interesantes para la legislatura que comienza).