A lo largo de este 2026 he podido escuchar música nueva al ritmo de, más o menos, un disco por semana. De todo el año me he ido enredando con Nacho Vegas y María Arnal, Gorillaz y su maravillosa The Mountain, la electrónica humanidad de Apparat y Boards of Canada… y en octubre, de repente, el aluvión.
Las canciones de Lambchop como si estuviera cantando en el salón de casa.
Las fuerzas y los cuerpos más vindicativos de la historia de la música de Antonio Luque (Sr. Chinarro) y creer que sus últimas letras son las mejores que ha escrito.
El arrebato minimalista de Philip Glass al violonchelo de Camile Thomas.
A Dominique Ané solo le pido que interprete y cante igual que siempre (y siempre lo consigue: gracias).
El homenaje a Alan Turing de Neil Tennant y Chris Lowe sonando como cuando el homenaje a Einsestein: actually, de otro tiempo.
La guitarra de Johnny Marr, algunos de sus fraseos que parecen interpretados por Morrissey; The Age of Everything suena más estándar (pero cuál es el problema).

