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José Luis me contó que, días antes del incendio en el Soberao Jazz, había soñado que quitaba las placas de escayola del techo y pintaba las bovedillas de azul cielo.

Días después del incendio, soñé que José Luis estaba tocando su saxo entre las llamas del bar, como cuentan de los músicos del Titanic mientras se hundía en el mar.

La semana pasada, echando una mano, Ezequiel puso el último disco de José González. Él subido en la escalera, poniendo cables, y yo limpiando el suelo. Fue un momento que, dentro de unos años, no sabré si lo viví realmente o sólo lo soñé.

La huella de un sueño es, a veces, tan real como la de una pisada. La propia existencia y resistencia del Soberao Jazz forman parte de un sueño: su materia, su huella sonora.

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AgitPop

Una guía imprescindible para quienes seguimos empeñados en hacer de la importancia de la memoria democrática una realidad cotidiana.

Reseña de Mauricio Valiente.

La música del azar de este 2025, que me acompaña en el día a día, en casa, en el tren o en la carretera. Cada vez que algo nuevo me gusta, lo añado. Tal vez no encuentres una lista de grandes éxitos, pero no soy yo quien decide: son ellas, las canciones, quienes me eligen a mí.

Cancionero 2025 en Spotify.

«Una vez es un accidente. Dos veces es el azar. ¿Pero tres? Es el destino». Hay películas en las que no importa entenderlas, buscarles un sentido lineal o disruptivo; solo hay que verlas, se disfrutan solo por mirarlas. Siempre hay una estación del año que para en Le Pont du Nord.

Reseña de Serge Doney en Libération.