La revolución de la esperanza.

Fallece el príncipe de las mamachicho, del populismo chabacano, machista y hortera, el antecedente europeo del trumpismo, de la mafia como modelo legal de gestión y, también, del principio del fin del neoliberalismo capitalista. Su poderío mediático y su descaro económico sirvió de doctrina programática para quienes han convertido lo neocon en folletín, fake news y telebasura ideológica. Tal vez exagero: hubo un tiempo en que él también habría podido disparar a gente en la Via Condotti sin perder votos.

Nunca dejar de descubrir.

«Si la especie humana quiere ir hacia el apocalipsis, estupendo. Yo no lo puedo evitar. Lo que voy a hacer es tratar de preservar las pistas que de verdad me alimentan como ser humano e intentar convencer a aquellos con los que pueda hablar de la conveniencia de hacerlo así». (Aplíquese a la vida esto de Santiago Auserón sobre la distribución digital de la música).

Dolor de muelas del corazón.

Por fin acuerdo en Sumar. Ahora toca menos Zarzamora y más Tour para las Masas, remedar al grupo favorito de IDA que tocó anoche en el Primavera Sound, donde las divinas Julia Holter y Caroline Polachek me concilian con la música moderna de los USA. Los macrofestivales (y a veces los registros de coaliciones) devienen inhumanos y ecocidas, aparte la sensación de ir corriendo como pollos sin cabezas por túneles, pasillos y escaleras de Atocha para llegar tarde a ninguna parte.

Sobre los datos del paro en la provincia de Sevilla (y el resto del país).

Lamentablemente, las últimas cifras de para registrado en la provincia de Sevilla son las peores de casi toda España, con una subida de más de mil personas. Esto tiene su explicación en la dependencia del sector servicios, que es en realidad el único donde ha subido el desempleo y que está relacionado con los contratos en las ferias y fiestas que han tenido lugar en el mes pasado.

Somos viajeros.

Somos viajeros.

Las macetas de Ayuso, la Extremadura andaluza de Feijóo, la lideresa de Ciudadanos repitiendo una y otra vez «plesbicito», y yo pensando en la cita que acabo de escuchar en la radio: «Solo hay algo más fuerte que el miedo: el absurdo».

Más palabras que alaridos.

Racismo, eurocentrismo y aporofobia: lo de Vinicius y Ucrania oculta bajo la alfombra la vergüenza mundial por los 7 millones de personas moribundas por el hambre en el Cuerno de África.