Esplendor en la hierba 

Termino de leer Malentendido en Mosc√ļ en la espera de la piscina municipal. Me pregunto cu√°ntos libros habr√© empezado y acabado in itinere o en los entreactos programados. As√≠, a bote pronto, recuerdo una colecci√≥n completa sobre Poirot en los trenes de cercan√≠as de ida y vuelta al trabajo en la Expo 92, s√≥lo interrumpida cuando me acompa√Īaba en el trayecto una chica de Las Portadas que trabajaba conmigo (con la que me cas√©, cuatro a√Īos m√°s tarde). (m√°s…)

La soportable levedad 

Una semana de acampada y, nada más llegar a casa, ya sé qué echaré de menos y qué recordaré de estos días de levante en la playa y horas tibias de lectura bajo los árboles, la (agradable) sensación de hallarme por las noches en el interior de la bodega de un barco, los vinos del atardecer al amor del fuego amigo y la absolutamente soportable levedad del ser.

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Parientes 

En marzo de 1933, tras la publicación del estado de salud de Gramsci, la presión internacional obligó al gobierno fascista italiano a trasladarlo desde la cárcel de Turi a una clínica. Parece que su fragilidad física era tal que afectaba a su cerebro.

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20

Hace veinte a√Īos, o eso dicen los informativos de la televisi√≥n. En el camping Jaranda, la megafon√≠a hab√≠a pedido un minuto de silencio ¬ępor el atentado en Biescas¬Ľ. De all√≠ fuimos a Salamanca. Ahora, bajo estos √°rboles, no en Jarandilla de la Vera, sino en Zahora, veinte a√Īos despu√©s, la vida vuela, la vida mancha, tempus fugit.

Mi vecina ser√° viral

La vecina de la tienda de abajo me cont√≥ ayer que lleva cuatro porrazos en la furgoneta en un mes. La pobre va renqueando y dice que si se da de baja no come. As√≠ y todo asegura que ha tenido suerte, porque sus herramientas b√°sicas de trabajo -el veh√≠culo con que reparte y ella misma- a√ļn siguen en pie, a duras penas y a expensas de que no haya mal de ojos de por medio, que aunque ella no cree en esas cosas, est√° por poner una vela a Santa Mar√≠a la Blanca.

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Jes√ļs y Marx

Aunque me considero ateo practicante, me simpatizan autores como Terry Eagleton, a quien he citado en alguna ocasi√≥n (hace dos a√Īos, y veo la fotograf√≠a y el texto y parecen de hace un siglo), y que me recuerda la proclama de aquel primer disco de The Housemartins: ‚ÄúTake Jesus. Take Marx. Take Hope‚ÄĚ. 

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