28.09.2022

Cuaderno de agosto (8).

52.846 es un bonito número, incluso para las loterías. Tal y como se ha escrito hoy esa cifra en el formulario del Registro del Parlamento de Andalucía, doy por seguro que el 52.846 ha representado la rebeldía, los dientes apretados, las dos tazas de caldo y la satisfacción por lo conseguido entre tanta, tanta gente, que quizá sea el valor, la referencia fundamental con la que hay que tratarlo.

Ya no es solo que el pleno tendrá que debatir una iniciativa legislativa popular en la que la mayoría absoluta de la derecha deberá justificar si lo que apoya y propone en otras comunidades autónomas vale o no vale para la nuestra; ya no es que esa misma mayoría absoluta haya puesto los palos en las ruedas para que la ILP no llegara con el apoyo suficiente. Lo verdaderamente grande, y lo he visto con mis propios ojos, ha sido la fuerza de voluntad de tantas personas volcándose durante estos meses, yendo a las puertas de los colegios antes de que entrara el personal docente, así un día tras otro, programando en cada provincia los objetivos diarios, hasta que terminaron las clases y luego, en las plazas, mercados, lugares de paso reconocidos, hasta en las playas… así 52.846 momentos en que 52.846 personas distintas se han parado y se han inclinado sobre la mesa de recogida de firmas para rellenar sus datos.

Empiezo cuatro días largos en Cañaveral de León, cerca de donde Juan Morillo me ha comprometido un fin de semana de otoño para enseñarme una ruta de setas, con la apreciación siguiente: que lo importante es hacer el camino aunque no cojamos ni una seta. Más o menos en esas estamos también ahora, importante es el cambio de lugar y el nuevo aire y la concurrencia que te acompaña (a la que acompañas, que te acoge, más bien). No sé si de aquí al lunes vamos a caber tantas personas en la misma casa.