Un año más, no ha sido fácil, con salud, sobreviviendo y enamorado, tocando madera para que el porvenir no me sea indiferente. Asumo el paso del tiempo con cierta benevolencia, pero no autocomplaciente, con la fortuna de estar rodeado de tantas personas tan, tan bonitas, que compensan todos los desatinos propios y ajenos. 56 años dan para echar de menos a quienes ya no están, de quienes he bebido tanta experiencia, para continuar disfrutando de quienes aún me queda mucho por aprender. Qué suerte la mía habernos conocido y seguir conociéndonos. El futuro será lo que tenga que ser, pero mientras tanto, gracias por seguir ahí.