¿Qué te dice esa naturaleza?

¿Qué te dice esa naturaleza?

A primera hora de la mañana en la charla informativa sobre proyectos de biogás y biometano, macroplantas fotovoltaicas y similares que se están multiplicando por toda Andalucía. Buenas ideas de partida (energía solar, transformación de restos orgánicos en electricidad y gas…) que, por dejación de lo público, se embarra en manos del capitalismo, que tritura con voracidad especulativa –sí, como con las viviendas– en detrimento de la salud de las personas, los pueblos y la agricultura. Sin planificación, sin tener en cuenta las necesidades de producción y distribución para la población, sin cuantificación, sin cortapisas: camiones cargados de cerdos y vacas muertas que viajan a diario desde Murcia hasta una planta de biogás de Salamanca; 30 años mínimo viendo desiertos de paneles donde antes había tierras fértiles; toneladas de purines que acaban en balsas; chimeneas expulsando amoniaco, dióxido de nitrógeno y azufre durante 24 horas al día, generando lluvia ácida…

Entretanto, mi hijo y su amigo el soviet se camuflan en el mitin de Sánchez (desde casa se oye The final coutdown, Será porque te amo y, varias veces, La leyenda del tiempo…). Mi querida Yolanda dice que se relaja planchando y yo, desde que se averió el lavavajillas, he descubierto la nostalgia de fregar la loza y los cubiertos escuchando música.

De las novelas de Paul Auster recuerdo más profundidad de campo que en su estreno como director con Lulu on the bridge, aunque las personas suscritas a Filmin la valoran por encima de 8. Tampoco soy experto en cine (ni en nada), prometo que un día haré caso a mi sanjuanero favorito, Joaquín Díaz, y dejaré de ver películas coreanas (un día no es hoy: han subido la última de Hong San-soo).