24.09.2022

Nueva marcha sobre Gambogaz

«Gambogaz es solo una punta de lanza del expolio franquista. Sabemos que ya sienten nuestro aliento en el cogote los que siguen ocultando la verdad sobre esa casa del terror, en la que se convirtió Gambogaz, cuando se fue a vivir a ella el sádico homicida que llenó de luto, destrucción y hambre a nuestro pueblo. Tras setenta años de su muerte, es una vergüenza y una ignominia para el pueblo andaluz que no se haga justicia sobre Gambogaz».

Este sábado hemos participado en la II Marcha ‘Gambogaz para el Pueblo’ (también lo hicimos en la primera), entre el Ayuntamiento de Camas y este cortijo que expolió Queipo de Llano y aún siguen conservando sus herederos.

En mi perfil de Instagram tienes una selección de fotografías prestadas de Antonio Alcántara ‘Pintamonos’, que ha subido a su página de Facebook tres álbumes:

Verdad, Justicia y Reparación: también en Gambogaz

Según la rigurosa investigación realizada por compañeros de la plataforma, «Queipo forzó al empresario gaditano Manuel Camacho a que le “vendiera” el cortijo de Gambogaz, con sus 440 hectáreas, en el día de Nochebuena de 1937. Era el año en el que el general había provocado la Desbandá con la toma de Málaga, el bombardeo de Jaén y una nueva y sangrienta ofensiva contra la resistencia en la sierra de Huelva… A pesar de que estaba inundando de sangre Andalucía, el general seguía centrado en sus negocios».

«Sabemos que en la escritura de esas compraventa, que se guarda en el bunkerizado archivo de protocolos notariales, figura que Queipo compró la finca a su nombre, constituyó la Fundación agraria Gonzalo Queipo de Llano y transmitió la propiedad a la Fundación; todo en el mismo acto. En la escritura aparecerá probablemente que el general pagó 1.300.000 pts. con un cheque del Banco de España, pero Manuel Camacho se murió asegurando que él nunca recibió dinero y que en realidad le “expropiaron” Gambogaz. Camacho estaba preso en un campo de concentración cuando perdió el cortijo. Hemos reconstruido la ingeniería jurídica que desplegó y los pasos que dio Queipo para apropiarse de otras tierras del cortijo que todavía permanecían en manos de la familia Vázquez, de la transmisión de toda la propiedad a su propio nombre y la compra de otras tierras en Isla Mayor: 150 hectáreas que volvió a poner a nombre de la Fundación y que también continúan en manos de sus herederos».

«Sabemos cómo se enriqueció, con prevalencia y ventajismo en los tiempos del estraperlo, cuando el pueblo español se arrastraba entre el hambre y los piojos. Conocemos cómo sobornó y en qué banco le ingresaron el dinero los servicios secretos ingleses, como hicieron con otros patriotas como Serrano Suñer, o los generales Varela, Asensio, Kindelan o el propio Franco».

Mi agradecimiento a los compañeros y compañeras de la plataforma que han organizado esta segunda Marcha, y también a quienes llevan muchos meses investigando y escribiendo sobre la verdadera historia que se oculta tras los crímenes del franquismo.

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