Leo con auriculares mientras mi hijo y sus amigos forman un trío gamer -tablet, PC, smartphone- en el salón de casa. Durante los últimos años, la banda sonora de lo cotidiano ha absorbido, de rondón, música de series de dibujos animados, primero, y de  juegos digitales, después. Minecraft se coló en mi lista de Spotify, y de vez en cuando silbo melodías livianas de Roblox (ahora mismo, el top es Bee Swarm Simulator).

Leo, digo, sobre populismos y redes sociales, con Jon Hopkins en los auriculares. Estoy, digamos, integrado en el cuadro, algo así como integrado en modo espectador-partícipe dinámico de la representación, igual que Velázquez en Las Meninas.

El 1 de agosto me dije: estás de vacaciones, así que (más o menos) cero whatsapp político. Singularity de Jon Hopkins ayuda a disfrutar, mezcla fina de discursos de Jean Michel Jarre y Trentemoller, más algún interludio de piano new age. Cuando pasas mucha vida fuera de casa se echa de menos eso que llaman hogar y que tiene que ver con reconocerse en objetos y sentimientos. Con la música es igual, supongo.

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AgitPop

Una guía imprescindible para quienes seguimos empeñados en hacer de la importancia de la memoria democrática una realidad cotidiana.

Reseña de Mauricio Valiente.

La música del azar de este 2025, que me acompaña en el día a día, en casa, en el tren o en la carretera. Cada vez que algo nuevo me gusta, lo añado. Tal vez no encuentres una lista de grandes éxitos, pero no soy yo quien decide: son ellas, las canciones, quienes me eligen a mí.

Cancionero 2025 en Spotify.

«Una vez es un accidente. Dos veces es el azar. ¿Pero tres? Es el destino». Hay películas en las que no importa entenderlas, buscarles un sentido lineal o disruptivo; solo hay que verlas, se disfrutan solo por mirarlas. Siempre hay una estación del año que para en Le Pont du Nord.

Reseña de Serge Doney en Libération.