Hoy a las 9 de la mañana se ha celebrado el pleno que sortea quiénes van a los colegios electorales el 29 de noviembre; en el argot político es «el pleno de la bolita», aunque no hay tal, sino un número que alguien dice al azar y a raíz de ahí el ordenador procesa todo lo demás. Cinco minutos más tarde se ha celebrado el pleno ordinario que tuvo que postergarse del viernes pasado, por desgracia.
Poco antes de que abriera el ayuntamiento acompañé a un grupo de personas de la Plataforma Vecinal de Montequinto, que persiste en su reivindicación de la residencia de mayores que Moreno Bonilla desempolva de sus promesas electorales cada vez que convoca a las urnas. Vienen con sus camisetas y su pancarta y entran en el pleno, para que unos no se olviden de los compromisos que adquieren en campaña y otros no echen (echemos) en el olvido que lo necesario es posible y que lo importante del rumbo hacia el horizonte es no dejar de caminar.

Por la tarde, a eso de las 18,00 h., en el Centro Cultural La Almona, hemos asistido a la apertura de la exposición memorialista Lo que la tierra no pudo callar, en la que se da a conocer la historia de la fosa del cementerio municipal de Dos Hermanas –donde fueron arrojados los asesinados por los golpistas del 36– para acercarnos a los trabajos de investigación y exhumación desarrollados por un equipo multidisciplinar de la Universidad de Sevilla y, también, rendir homenaje a las víctimas de la represión franquista y a sus familias. La exposición permanecerá abierta hasta el 4 de diciembre, por lo que te animo a visitarla si hoy no has podido estar. Personalmente he de decir que me enorgullece, por dos motivos: uno, por los años que han transcurrido hasta llegar a este momento; otro, por la aportación política y económica que hemos impulsado desde el Observatorio de la Memoria Democrática de la Diputación de Sevilla para hacerlo realidad.
Al salir de la exposición nos fuimos a nuestra sede de la Plaza Alcalde Manuel Benítez Rufo para la presentación del libro de Sonia Lasa, primera de las actividades que organizamos dentro del ciclo ‘Recortadas’, un ciclo que gira en torno al 25N –Día internacional para la eliminación de la violencia machista– y a la memoria de las mujeres que sufrieron las cloacas de la moral franquista a partir del golpe de estado de 1936 y durante la dictadura. Tal y como recordó Paqui López, «Con este ciclo pretendemos alertar a las generaciones actuales del riesgo de retroceder a un periodo oscuro de nuestra historia reciente…».
Aquí un extracto de la intervención de Paqui López:
«De Sonia Lasa sabemos que tiene un blog en el que publicó poesía y prosa poética hasta hace un año (su última entrada es del 14 de noviembre del año pasado), que se define como «muy autoexigente» y que la idea inicial de La memoria del olivo surgió del deseo de rendir homenaje a las mujeres que trabajaron durante décadas en la industria de la aceituna en Dos Hermanas y otros municipios sevillanos. Durante la investigación descubrió la historia de nueve jornaleras de San Juan de Aznalfarache, vinculadas al trabajo de la aceituna, que fueron detenidas en agosto de 1936 por pertenecer a UGT y posteriormente fusiladas. Durante su cautiverio permanecieron en un barco-prisión amarrado en Sevilla, un episodio histórico que Lasa decidió incorporar a la novela».

«Sabemos, para terminar, que tuvo un antepasado que fundó las Comisiones Obreras en su tierra. No sabemos si es a quien dedicó un texto titulado Hoy quiero contarte, el 14 de noviembre de 2023, que empieza así:
Hoy quiero contarte que han pasado 10 años desde que te fuiste pero a mí me parece que fue ayer / Hoy quiero contarte que vivimos tiempos convulsos donde muchos de los derechos que peleaste, nos quieren arrebatar. / Hoy quiero contarte que la derecha más rancia y extrema quiere imponerse a la fuerza y volver a instaurar un régimen franquista, pero entre tú y yo, eso no lo vamos a permitir.
Nosotras y nosotros estamos aquí tambien para impedirlo».

