A primera hora felicito a Antonio Maíllo. Me resulta fácil acordarme de su cumpleaños porque yo nací un mes después que él. «Ya no somos críos, eh? Disfruta lo posible y necesario», le escribo. Detrás del perfil político siempre hay un ser humano, aunque muchos perfiles de las redes sociales han demostrado lo contrario y son ese «mundo al revés» que describía Eduardo Galeano.
Este lunes extraño ha transcurrido tranquilo. He desayunado leyendo; se agradece desperezarse así porque llevo retraso con las lecturas: hoy he empezado con el mensual de octubre de Le Monde Diplomatique. Me he entretenido con más calma en las labores domésticas, el almuerzo y la cena. He visto una película de Fritz Lang a la hora de la siesta. Entre lo uno y lo otro, he repasado noticias de memoria histórica y he llamado la atención sobre un par de ellas (en Jaén y Cádiz) para el perfil en Instagram de IU Andalucía. También he difundido la presentación del libro de Sonia Laso, que celebramos mañana a las 7 de la tarde en nuestra sede local, a modo inaugural del ciclo ‘Recortadas’ que hemos programado para este mes de noviembre (ya ayer hablé de ello y lo hemos compartido urbi et orbe en nuestra redes sociales).

