Nada como el hogar
Leo con auriculares mientras mi hijo y sus amigos forman un trío gamer -tablet, PC, smartphone- en el salón de casa. Durante los últimos años, la banda sonora de lo cotidiano ha absorbido, de rondón, música de series de dibujos animados, primero, y de juegos digitales, después. Minecraft se coló en mi lista de Spotify, y de vez en cuando silbo melodías livianas de Roblox (ahora mismo, el top es Bee Swarm Simulator).

Dice la
Si eres de esas personas que tienen un piso alquilado a alguien, y pagas impuestos por la renta que obtienes de ese arrendamiento, debes saber que la multinacional Airbnb, que hace lo mismo que tú pero a nivel mastodóntico, tuvo 5,4 millones de clientes en 2016 y pagó en impuestos sólo 55.211 euros, es decir, a razón de un céntimo por alquiler (has leído bien: 0,01 €).
La entrevista concluye, Javier se ha reservado para el final una broma de ingenieros, como él la llama, que me dice que quiere hacer constar para siempre: «Sabes? La tesis XI sobre Feuerbach de Marx dice que los filósofos, hasta ahora, han interpretado el mundo, y lo que hay que hacer es transformarlo. Pues mi hijo escribió debajo ‘por eso mi padre es ingeniero’. Y es verdad, porque lo que me interesa es cómo se transforma, lo otro es arqueología… a mí no me interesa la arqueología, me interesa la historia por venir. No la mía, sino la del mundo, la de la especie, la de mi gente».
El cementerio de Montparnasse es el lugar perfecto
Marx escribió cientos de cuadernos. Muchos los llenaba con extractos, apuntes y comentarios aquí y allá sobre los libros que leía. En una carta a su hija Laura lo contaba así: “Soy una máquina, condenada a devorarlos (los libros), para arrojarlos después en otra forma al estercolero de la historia”.