Resurrección rima con
Basta un cretino
para ponerte los pelos de punta. Lo cantan The New Raemon & McEnroe en Montañas. El algoritmo conduce la música más apropiada contra el acuaplaning. El agua de la mañana no cesa y aplasta cualquier esbozo enmarañado; llueve hasta dentro del aparcamiento subterráneo. La asamblea memorialista de Gavidia se muda por unas horas a la antigua cárcel de La Ranilla, es gente inasequible al desaliento, cubren las rejas con pancartas y banderas tricolor, colocan su simbólica Pico Reja sobre el acerado y hacen sonar Para la Libertad.
Leyendo Mundo Obrero
Tengo el mismo tornillo suelto
que Paterson / el conductor de autobuses de Paterson / (la ciudad) / en la película de Jim Jamursh. / Paterson escribe poemas / (que parecen prosa) / y se niega a usar teléfono móvil / (he bajado cuarenta y siete minutos la media / y aun así casi cuatro horas diarias). / Montas un mueble del Ikea / y al final del proceso / te queda un tornillo / y no sabes si falta o sobra: / ése mismo, / Paterson y yo. / (Ambos más de Loie Fuller que de Isadora Duncan).
Harmony of Spheres.
Salí a buscar el rayo verde
en el horizonte troquelado de Madrid tras una jornada compartiendo reencuentros, historias comunes y nuevos caminos por recorrer. Resultó que cuatro o cinco señoras mayores pasaron por la puerta de La Nave; una preguntó qué sería aquello, otra respondió que una cosa de política y una tercera que todos los políticos son unos chorizos (confirmación del coro al unísono). En el viaje de vuelta, chocolatinas, snacks y galletitas de máquina para cenar, más cabezadas que miradas a los móviles o los libros, cansancio del sábado noche y repaso a las noticias de la prensa digital: en Diario de Sevilla, las veintitrés primeras entradas dedicadas a la semana santa (es verdad que la lluvia) y las ocho siguientes al expresidente del Betis (es cierto que el morbo). On the road terminé Socialismo de medio planeta y es tras ese the end cuando las dos citas del comienzo se clavaron en el centro de la diana, especialmente la segunda.
Un fenómeno celeste no es tan espectacular.
Hay un hombre en España
El muchacho de la bufanda
(hoy del Betis) dibuja figuras geométricas en una libreta (distinta a la de ayer) mientras espera el autobús. Me he fijado: no es tan muchacho, y maneja el bolígrafo de manera tan compulsiva como habla. Dice: «Me puedes mentir todos los días, pero no me puedes engañar todos los días». Se levanta, da la vuelta a la marquesina y vuelve a sentarse. Ojalá me regale alguna vez una de esas libretas cuando las acabe de llenar.
We love the city because it lets us down.




