Ejercicio de agudeza visual
en el metro. La feria para trabajar, o la lúdica. Camisas blancas sin apenas plancha o camisetas negras (la roja de la PCEra es excepción), calzado de batalla y hechos diferenciales de músculos tatuados. Trajes (de hombre, de flamenca), zapatos para la ocasión, algún complemento de lunares, pañuelo, pulsera, etc. Nos iguala: teléfono móvil urbi et orbe, tornos abiertos a la salida de los puntos calientes. (Esto no es una crítica de clase). (Los siesos culturales vamos por compromiso). (Este viernes me ha tocado camiseta roja).

Nadie mejor que Manu Pineda
para contarte lo que pasa en Gaza. Nadie como él, que vivió allí tres años, para enterrar las mentiras sionistas con la realidad de familias enteras asesinadas a las que Manu pone nombres y apellidos y rostros y vivencias. No conocerás a un/a eurodiputado/a con más capacidad para mostrar la verdad y amontonar las vergüenzas de Europa como se amontonan los cadáveres de niños prematuros en el patio interior del hospital de Al Shifa.

El nuevo capitalismo de adolescentes
tiktokers en Coachella es, en verdad, el capitalismo de siempre (no de adolescentes, no generacional), otrosí del postureo en el Maestranza, uy lo que ha dicho. Puestos a retorcer, su versión más chabacana es la #papagorda. Leyendo las noticias me acuerdo de mi camarada Hamid, personaje anónimo en Persépolis, enemigo comunista en su patria, apátrida iraní en Occidente, donde todo lo ajeno se opina al boleón.
Descanso dominical y lunes
más o menos, el gran hermano me devuelve fotos taldíacomo de los últimos años, muchas banderas tricolor, casi siempre calor, algunas presencias que echar de menos. Desayuno en Living Book y recogida de avales para Antonio Maíllo. En una mesa cercana alguien comenta: «Esa persona le parece turbia porque le pone delante del espejo».

08-14.04.2024
El privilegio de estar bien acompañado.
Pertenezco a ese ramalazo generacional
que, como Antonio Luque, observamos con cariño las viejas fotos de la primera comunión, pero decidimos que nuestros hijos crecerían moritos. Las mías (mis fotos), una en color de Estudio Alba y otra cutre en blanco y negro rotísimos, con tres amigos del alma, en medio del albero donde se cortaban las avenidas Reyes Católicos y Los Pirralos, entonces Cardenal Cisneros. Gracias a los abuelos comunistas, el asfaltado, las aceras y el agua potable llegaron años más tarde a esos barrios humildes de Dos Hermanas. Hoy sería un troleo peatonal marcarse un selfie en ese mismo cruce.


