En el tren publico una noticia memorialista de Aracena. Estos días más frescos llevo en los auriculares música de Mompou, más otoñal, más de caminar calles con una mirada impresionista, de cruzar los pasos de cebra con cierta melancolía cuando una red social te recuerda el cumpleaños de alguien que ya no está.
En Diputación me muestran un documental sobre las matuteras de San Roque (Cádiz), mujeres que sobrevivieron al hambre y la miseria en el Campo de Gibraltar gracias al estraperlo, la estación del ferrocarril como centro neurálgico, testimonios aún en vida: «no sabíamos si nuestros maridos estaban muertos o en la cárcel», la dureza de la soledad, los alimentos escondidos entre la ropa, las matronas que les registraban, los fardos lanzados desde el tren.
Por la tarde, muy cerca de donde viví 5 años maravillosos, con personas a las que (casi todas) conozco, poniéndome al día de las necesidades, carencias, incluso anhelos. Las Portadas es un barrio singular, casi un pueblo dentro (en las afueras) del pueblo, comunidad de varias generaciones nacidas y crecidas sin querer mudarse, o saliendo por obligación, bastantes veces volviendo para dejar de echarla de menos.

