Un elefante sentado y quieto

An Elephant Sitting Still (fotografía original de 1 de noviembre de 2011).

Cuando ves una película y pasan los días y las semanas y no te quitas de la cabeza la historia, los personajes, la música te suena cuando menos te lo esperas y la buscas y te la pones en Spotify… pues eso es lo que me ha pasado con la primera y última obra de Hu Bo. Y entonces ya no tiene remedio.

Mientras tanto, haciendo acopio

La profe de piano de mi hijo le contó ayer algo así como que la melodía y el acompañamiento se complementan igual que el solomillo con las patatas. Mi hijo le respondió que a él le gustan más las patatas. Ambos rieron (y creo que ella está de acuerdo).

‘La plaga’, una película realista y honesta de Neus Ballús

Cada mañana, Maribel ejerce de prostituta en un sendero a las afueras de la ciudad, donde se cruza con Raúl, un campesino que intenta hacer agricultura ecológica.

Iurie es moldavo, durante el día trabaja para Raúl y por la noche se entrena para el campeonato de lucha libre. La anciana María, vecina del campo de Raúl, tiene que dejar su casa para irse a la residencia donde la atiende Rose, una enfermera filipina que acaba de llegar al país.

Lucky: la sonrisa del galápago

A las ocho de la tarde hay dos personas en la sala de cine. Se ilumina la pantalla y aparece un paisaje desértico, un saguaro enorme y un galápago atravesando por una esquina. Nunca la Alameda de Sevilla había estado tan cerca de la frontera con Arizona; salvo, tal vez, hace 10 años, cuando tocaron Yo La Tengo en el festival Territorios.

El joven Karl Marx: la película

Escribe la antropóloga May Seseña en Dígaselo con Marx que «El éxito de El joven Karl Marx, película estrenada en 2017, es lo que sugiere de encuentro con la historia. Un París de 1844 donde el filósofo alemán, tras exiliarse, conoce a Friedrich Engels, quien investiga el nacimiento y la situación de la clase obrera británica. Karl y Friedrich construyeron una amistad para toda la vida».

Adiós, Martín

Martín, en Martín (Hache). Eso de extrañar, la nostalgia y todo eso, es un verso. No se extraña un país, se extraña el barrio en todo caso, pero también lo extrañás si te mudás a diez cuadras. El que se siente patriota, el que cree que pertenece a un país, es un tarado mental. ¡La patria es un invento! ¿Qué tengo que ver yo con un tucumano o con un salteño? Son tan ajenos a mí como un catalán o un portugués. Una estadística, un número sin cara. Uno se siente parte de muy poca gente; tu país son tus…