Render Grasas: la difícil conciliación entre empleo, medio ambiente y salud

Escribo a la salida de Salteras, adonde hemos vuelto para cumplir el compromiso adquirido el 17 de noviembre pasado sobre el asunto de Render Grasas. Es cosa compleja: se trata una empresa que se dedica a recoger restos de animales de mataderos, salas de despieces y supermercados para la producción de harinas y piensos compuestos para animales, así como biodiésel y combustibles para cementeras y otras industrias. En ocasiones, según vecinas y vecinos de Salteras y otros pueblos de la zona, el olor que desprende esta fábrica es insoportable.

En los últimos años, Render Grasas ha ido incrementando sus líneas de actividad y, al mismo tiempo, ampliando los permisos medioambientales ante la Junta de Andalucía, quien, al menos a tenor de la documentación que dispongo, ha venido autorizando periódicamente ese incremento de producción, acompañado con las consiguientes reformas de proyectos y estructuras de la fábrica para cumplir con la legislación vigente en materia de residuos, calidad del aire, de las aguas, etc.

La web de Render Grasas informó hace más de dos años que había destinado “en torno a 600.000 euros en un sistema de oxidación térmica destinado a eliminar los olores que pueda generar la actividad de sus plantas”. Sin embargo, según algunas personas que viven en Salteras y alrededores, hay ocasiones (sobre todo de noche), en que no hay manera de respirar por el hedor que llega de la fábrica, donde trabajan unas 60 personas (según la empresa, crea unos 200 puestos indirectos más). La difícil conciliación entre el derecho a un medio ambiente saludable y la elaboración de productos como éstos, ya por su origen no precisamente agradables, pero generadores de empleo industrial, confronta dos realidades que este sistema en que vivimos no resuelve.


Personas perjudicadas por los olores de Render Grasas crearon un grupo público en Facebook, que puedes seguir aquí: https://www.facebook.com/groups/457501974389202/


Por un lado, ha habido recogida de firmas, mociones en plenos municipales y quejas ciudadanas; por otro, gobiernos locales, empresa y trabajadores que contraponen sus intereses y alegan que toda la actividad se realiza dentro del marco legal. Por tanto, ¿qué hacer?

La solución, llamémosle humanista, no es posible. No se contempla un mundo concienciado y movilizado con hábitos de consumo que eviten la fabricación de basura reciclada en basura alimenticia y combustible. Resolver la contradicción de origen no forma parte de la hoja de ruta que está llevando a la Humanidad a la destrucción del planeta. Contando con eso, a las personas que han participado hoy del encuentro vecinal les he dicho que desde la política se pueden proponer iniciativas, que se puede acudir al parlamento andaluz, a los plenos, al Defensor del Pueblo… pero que la gran iniciativa, la que de verdad tiene opciones de prosperar, tiene que ser la movilización, la acción, el conflicto. Sin olvidar esto: cualquier propuesta debe pasar por que la empresa reduzca totalmente la emisión de malos olores, porque hay trabajadores y trabajadoras que no pueden acabar engrosando las listas del paro.

Desde Salteras ¡Salud!

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