Lo que pregunta la gente

Frase política de moda parlamentaria: “Cuando hablo con la gente de la calle, nadie me pregunta por”, o su derivada “nadie me dice que esté preocupado por”… Es, como lo de hablar de las cosas que son de “sentido común”, muy del estilo cuñado R&R (Rajoy & Rivera).

Esta mañana, camino de Sevilla, he escuchado en la radio a Rajoy diciendo en la sesión de control del Congreso que, cuando habla con la gente, nadie le dice que está preocupado por la Ley Mordaza, que es una ley que, bien leída, aplica el sentido común. 

Lo oigo y me lo imagino paseando por el parque de la Alquería de Dos Hermanas, echándole gusanitos a los patos, y entonces alguien se le acerca y le dice que lo que le quita el sueño es Puigdemont. 

Tal vez ese alguien viva en la misma Dos Hermanas, en Alcalá o en Utrera. Tal vez ese alguien, como en esos chistes de mendigos asustados por la caída de la bolsa de Frankfurt, sea una de esas casi 29.000 personas de Alcalá de Guadaira, casi 20.000 de Utrera o casi 47.500 de Dos Hermanas que se encuentran en riesgo de pobreza, “entendiendo como tal los hogares unipersonales con ingresos por debajo de los 8.011 euros anuales, o de los 668 euros al mes (sin alquiler imputado), o los hogares de dos adultos y dos niños con ingresos inferiores a 16.823 euros al año, o bien 1.401 euros al mes”.

Entiendo que esas personas, y sus equivalentes votantes de Susana Díaz, son las que han hecho presidente a Mariano Rajoy y, por tanto, no le preguntarán por cosas tan poco importantes como los recortes de derechos y libertades, sindicalistas enchironadas o activistas con multas brutales por no callarse lo que piensan. Que cada cual se queje en su casa, delante del telediario, soltando bilis por el cambio en el nombre del estadio o el escudo del Atlético de Madrid, en vez de andar cortando calles y haciendo huelgas en los tajos.

Entiendo que el sentido común, para las personas que paran por la calle a nuestro presidente, es rescatar autopistas con 5.000 millones de euros, y que sólo proponer dedicar ese dinero a rescatar personas en riesgo de pobreza es ser populista y demagogo. 

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