Ahed

Con apenas 16 años de edad, Ahed Tamimi ha vivido, luchado, y sobre todo sufrido, más que la inmensa mayoría de nosotros/as. Su último calvario lo está viviendo desde mediados de diciembre, cuando abofeteó a un soldado israelí después de que su hermano Mohamed -14 años- fuese herido en la cara por una bala recubierta de caucho. Días después, fue detenida, junto a otras personas de la familia, y la corte militar aún la mantiene en prisión por “haber humillado a la nación”, hecho por el cual podría ser condenada a 10 años.

No es la única palestina que está encarcelada por defender los derechos de su pueblo, pero su lucha ha levantado conciencias en todo el mundo, incluso en la misma sociedad israelí. Como explicó el periodista de Haaretz, Gideon Levy:

«La niña de Nabi Saleh destrozó varios mitos de los israelíes. Lo peor de todo es que se atrevió a dañar el mito israelí de la masculinidad. De repente resulta que el soldado heroico, que nos vigila día y noche con osadía y coraje, se enfrenta a una niña con las manos vacías. ¿Qué va a pasar con nuestro machismo, que Tamimi rompió tan fácilmente, y nuestra testosterona? De repente los israelíes vieron al enemigo cruel y peligroso al que se enfrentan: una niña de 16 años con el cabello rizado. Toda la demonización y la deshumanización en los medios aduladores se hicieron añicos al enfrentarse con una chica con un suéter azul».

Esta tarde nos hemos unido a la convocatoria de la Plataforma de Solidaridad con Palestina, en Plaza Nueva de Sevilla, para exigir la libertad de Ahed y de todas las personas que han sido detenidas tras las protestas por la declaración estadounidense de reconocer Jerusalén como capital de Israel.

Tienes algunas fotos en Facebook: https://goo.gl/9kQmW3 y en Instagram: https://goo.gl/V1Rw8F

Antes de eso, por la mañana, he asistido a la más numerosa asamblea que he conocido de la Plataforma Sevillana en Defensa de las Pensiones Públicas, y ya van unas cuantas desde hace más de un año. La sala de la APDHA llena y la sensación generalizada de que el esfuerzo ha dado sus frutos, merece la pena y alienta el activismo.

Aquí un tuit al respecto:

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