El Bizco Amate, en el campo de concentración de Los Remedios.
La primera vez que escuché hablar del Bizco Amate fue -cómo no- al maestro Juan Morillo, quien me contó la anécdota del día en que al cantaor le dedicaron con "V" una glorieta de la Ronda del Tamarguillo, allá por los años del alcalde Monteseirín.








