Hay un hombre en España

que lo hace todo. Hoy se llama Koldo, Dani, es novio de Ayuso y es Rubiales, y va de romero en un caballo de José Manuel Soto. No necesita escaño en ningún parlamento, ni redactar el BOE, piensa que la democracia es cosa de desarrapados, el precio de todo y el valor de nada, una suerte de beneficencia que fastidia lo suyo ma non troppo. A fin de cuentas, para él España solo es un país, unas gitanillas en un arriate de un balcón de la torre de Babel donde únicamente él habla un mismo idioma. Y también hay una…

El muchacho de la bufanda

(hoy del Betis) dibuja figuras geométricas en una libreta (distinta a la de ayer) mientras espera el autobús. Me he fijado: no es tan muchacho, y maneja el bolígrafo de manera tan compulsiva como habla. Dice: «Me puedes mentir todos los días, pero no me puedes engañar todos los días». Se levanta, da la vuelta a la marquesina y vuelve a sentarse. Ojalá me regale alguna vez una de esas libretas cuando las acabe de llenar.

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We love the city because it lets us down.

Primer día de mi vida que me vetan

en una reunión. La marcaremos en el calendario; el veto es una suerte de reconocimiento. Parece que la derecha se envalentona, vuelve la burra al trigo, MAR ejerce de matón con una periodista de eldiario.es y en instancias de menudencias (la agencia pública de viviendas de la Junta de Andalucía, AVRA) se excusan diciendo que un político no tiene que asistir a una cita entre instituciones. Saben que mi presencia molesta porque un servidor fue director de vivienda y rehabilitación en esa agencia, que puedo cantarles las verdades del barquero, y saben también que no la iba a liar parda de antemano, pensando que en este caso el fin justifica los medios, que más vale ciento volando.

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New star in the sky.

Me acerco a Isaac Rosa,

al final me atrevo, le cuento que en IU Sevilla tenemos un club de fans (es un decir) con su nombre, otro de Belén Gopegui y un tercero de Sr. Chinarro. «Aquí hay una representación del tuyo, pero nadie se atreve a decírtelo». Me ha sonreído y respondido con aprecio a las tres referencias. Afirmo que me he muerto de vergüenza.

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Les yeux dans le soleil, dans le ciel inversé.

Las ratas meriendan marihuana

en una comisaría de Nueva Orleans y un enjambre de abejas invaden la pista de tenis de Indian Wells el día en que Antonio Luque repasa vida y milagros de sus compañeras y compañeros de comunión. Lo natural y lo sobrenatural se funden en el panel de votación de la ley de amnistía en el Congreso, ahora la distopía de dos meses en el Senado y luego Puigdemont en maletero del coche o en olor de multinacionales (las multitudes no, el tiempo pondrá cada cosa en su lugar) a deshojar la margarita donde ocupar su escaño. En ocasiones se puede deconstruir la sintaxis y el viernes se entiende igual, en el vagón de metro se anuncia Pablo de Olavide cuando llegamos a Prado de San Sebastián.

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Rendez-nous la lumiére, rendez-nous la beauté.

Soy como escribo

y me parezco a lo que lees más que a lo que ves. Así que la naturaleza humana es, efectivamente, un pequeño fraude, una distancia a veces adecuada, otras insoportable, lo que se te pueda pasar por la cabeza cuando me da por soplar una cucharada de helado, lo que piensa José Antonio Castro cuando me dice que soy muy elegante y le respondo que cuido muy bien mi viejo disfraz. En una toma falsa de cinco segundos hay más relato que ciento volando, el albero recién extendido en la Plaza de la Corredera de Arahal -donde hoy he echado…

El corazón de un cerdo

en este caso no es una metáfora (como el vertedero de Sao Paulo), sino un encargo del profesor de biología de mi hijo para un experimento en clase. No es difícil de conseguir, pero lo tienes que encargar en la carnicería del barrio; conservarlo en la nevera contribuye a la causa del veganismo sin necesidad de leer libros sobre el Antropoceno y los porqués del colapso medioambiental del planeta.

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There is a light that never goes out.

La lluvia ha provocado un estallido

de verde en los campos, las medianas de las carreteras, los alcorques y las rendijas de las aceras. Hay ciudades europeas donde las malas hierbas no existen, al menos en el reino vegetal. La biodiversidad no miente como Feijóo cuando dice que su partido no miente el mismo día que Aznar rescata el 11M de ETA. Escribo todo esto a trompicones junto al Ayuntamiento de Sevilla, entre turistas y flamenquito de garrafón, mientras hago tiempo para entrar en la sala denominada de los fieles ejecutores, desde donde el alcalde republicano Horacio Hermoso Araujo defendió la democracia (y fue asesinado por…