Recapitulando
Es hora de recapitular, como el hombre que casi conoció a Michi Panero. Me levanto con un párpado hinchado, pero no por las hostias que me ha dado el mundo. Fallece Black y escucho en la radio que Jean Michel Jarre estará en el Sonar y pienso en aquel pub que nunca visité porque era un niño: se llamaba Oxígeno, estaba en la bifurcación de la calle Carlos I con Los Pirralos; por el nombre de ese garito me interesé en el primer disco frío que devoré en mi vida y que, probablemente, no sólo influyó en mis gustos musicales, sino, también, en mi manera de ver la cultura y hasta las hostias que da el mundo.
La estufa eléctrica
Jueves, hace frío en la oficina y no quiero tirar del aire acondicionado. Chary encuentra una pequeña estufa eléctrica en el almacén de la sede, la probamos y ¡funciona! Me dice: «Esta es la que usaba Concha Caballero».
Veo en Facebook que Pepa Álvarez está subiendo obras de Hopper. Me acuerdo de cuando vi algunos originales en el Reina Sofía, años ha, y de un lienzo que Marisol hizo interpretando una fotografía mía en el Parador de Cazorla -años ha, también- un poco al estilo del pintor norteamericano. Busqué una imagen en mi Flickr para mostrársela a Pepa y, buscándola, encontré también una foto de la última vez que compartí mesa de charla con Concha Caballero, en la biblioteca municipal de Dos Hermanas, allá por febrero de 2009. De hecho, aquella intervención suya la tengo grabada en un dvd, en casa.
Optimista
Soy optimista porque sé, como David Byrne, que el cielo es un lugar donde nunca pasa nada, y que el Paraíso es un puticlub abandonado en la carretera de Dos Hermanas a Alcalá, frente al que me paro a diario, cosa de los atascos, camino de vuelta a casa.
Lo soy, como mi compañero Juan Antonio de Espartinas, denunciado por participar en una protesta ciudadana, o como Rafael Cobano, alcalde de Paradas, optimistas de voluntad, optimistas por pesimistas bien informados.
Próxima estación: Esperanza
Viernes Antequera y sábado Madrid, la montaña que parece la cabeza de un indio tumbado, vientos helados, mucho debate político y toma de decisiones: la primera, que cada militante de cada asamblea local opine, valore, decida. Desde el lunes, lo que hasta ahora me contaba mi gente en la provincia, a partir de ahora quedará escrito más allá de un cuaderno.
Historia de un cuaderno
Mi amigo Pedro Carrillo tenía uno como éste y me dijo dónde lo había comprado: en la papelería de la calle Sta. María Magdalena. Empecé a usarlo tarde. Lo primero que escribí en él fue provocado por una canción de Iron & Wine; yo estaba con el coche aparcado, recién llegado de una asamblea de Izquierda Unida, cerca de la medianoche, me quedé traspuesto con la canción, pensé que podría estar horas escuchándola, el guardia de seguridad me saludó desde fuera del coche.
Entre el cielo y el suelo
Análisis electoral: el único que ha acertado es Pablo Alborán.
VLADIMIR: ¿Qué? ¿Nos vamos?
ESTRAGON: Vamos. (No se mueven)
Aprender a esperar a Godot, en la terminología vulgar: «Hoy no, mañana». Felices en sus púlpitos, olvidan los pálpitos del 15M, aquel PPSOE no me representan; olvidamos las enseñanzas del pacto andaluz; olvidamos que los desahucios, las reformas laborales, los rescates a la banca… memoria del porvenir; olvidamos que la vieja política oficial va a ocupar más de doscientas butacas en el teatro de sombras del Congreso. Qué tiempos aquellos, parece que fue ayer porque casi fue ayer. No hay nueva mayoría: la de Tancredi, la que gana en esta lucha de clases, seguirá con sus creepers, sus endermans y sus zombies.





