Gopegui, von Trier, Thompson, Triana, Ocaña, Nazario

Abro el libro. Tras la dedicatoria, la Primera Parte (1) empieza así: «Las voces narradoras, según se ha confirmado, atraviesan muros, leen los pensamientos, recuerdan al pie de la letra las conversaciones, describen escenarios, muebles, la ruta evanescente de la luz entre las hojas de los árboles. Poseen, además, el don de la recolección». Y caigo en la trampa.

Promover el conocimiento del patrimonio cultural de Cantillana: del arte de fetiches de Ocaña al mosaico romano de la Casa de los Delfines

Hoy he descubierto en Cantillana esa otra cara maravillosa que tienen muchos de nuestros pueblos: la cultura en varias de sus expresiones: la pintura, la fotografía, la vinculada con el patrimonio histórico y la sencilla cultura ornamental popular. Y también, dicho sea de paso, la cultura de nuestra gente estudiosa de la cultura.