11S, entender de barcos
Hace unos años me birlaron una tarjeta de crédito. La historia es larga y algo rocambolesca, pero, para lo que importa aquí, decir que el defraudador fue detenido y sus pagos fraudulentos fueron devueltos por el banco sin problemas.
Sin embargo, la entidad financiera de la tarjeta de crédito, aun informada de todo, me advirtió desde el primer día que no entiende de barcos: que el titular de la tarjeta soy yo y, por tanto, yo soy quien tiene la deuda.







