Optimista

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Soy optimista porque sé, como David Byrne, que el cielo es un lugar donde nunca pasa nada, y que el Paraíso es un puticlub abandonado en la carretera de Dos Hermanas a Alcalá, frente al que me paro a diario, cosa de los atascos, camino de vuelta a casa.

Lo soy, como mi compañero Juan Antonio de Espartinas, denunciado por participar en una protesta ciudadana, o como Rafael Cobano, alcalde de Paradas, optimistas de voluntad, optimistas por pesimistas bien informados.

Próxima estación: Esperanza

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Viernes Antequera y sábado Madrid, la montaña que parece la cabeza de un indio tumbado, vientos helados, mucho debate político y toma de decisiones: la primera, que cada militante de cada asamblea local opine, valore, decida. Desde el lunes, lo que hasta ahora me contaba mi gente en la provincia, a partir de ahora quedará escrito más allá de un cuaderno.

Historia de un cuaderno

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Mi amigo Pedro Carrillo tenía uno como éste y me dijo dónde lo había comprado: en la papelería de la calle Sta. María Magdalena. Empecé a usarlo tarde. Lo primero que escribí en él fue provocado por una canción de Iron & Wine; yo estaba con el coche aparcado, recién llegado de una asamblea de Izquierda Unida, cerca de la medianoche, me quedé traspuesto con la canción, pensé que podría estar horas escuchándola, el guardia de seguridad me saludó desde fuera del coche.

Entre el cielo y el suelo

Análisis electoral: el único que ha acertado es Pablo Alborán.

VLADIMIR: ¿Qué? ¿Nos vamos?

ESTRAGON: Vamos. (No se mueven)

Aprender a esperar a Godot, en la terminología vulgar: «Hoy no, mañana». Felices en sus púlpitos, olvidan los pálpitos del 15M, aquel PPSOE no me representan; olvidamos las enseñanzas del pacto andaluz; olvidamos que los desahucios, las reformas laborales, los rescates a la banca… memoria del porvenir; olvidamos que la vieja política oficial va a ocupar más de doscientas butacas en el teatro de sombras del Congreso. Qué tiempos aquellos, parece que fue ayer porque casi fue ayer. No hay nueva mayoría: la de Tancredi, la que gana en esta lucha de clases, seguirá con sus creepers, sus endermans y sus zombies.

Para no olvidar

El 30 de noviembre, minutos después de hacer esta fotografía, volví a ver la casa donde nací, en La Luisiana, cuarenta y nueve años menos un día atrás. Lo mencionó el compañero Antonio Caro en la asamblea, y fue uno de esos momentos emocionantes que siempre se recuerdan, esos por los que hay días que no pasan desapercibidos en el futuro. Hoy he estado con gente nuestra de La Puebla de los Infantes a primera hora de la mañana y he cerrado la jornada en una reunión comarcal en Mairena del Aljarafe. Pero antes, a las cuatro de la tarde,…

Eso

Ella, un libro de poemas de Inger Christensen; él, su primer cuento autobiográfico escrito para la ocasión. La felicidad era eso. Gracias por caminar conmigo. 

Sueños en común

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«Qué extrañas escenas describes y qué extraños prisioneros. Son iguales a nosotros». Con esta cita de Platón se abría La caverna de Saramago, una de esas obras que me llevan a Marx cuando dijo que había aprendido más de economía en Balzac que en la mayoría de los economistas.

Cielo

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Ahí lo tienes, tan azul que parece que molestan las cabezas humanas y los edificios y las farolas, que le manchan el lienzo de primavera en pleno noviembre esa trupe que va de San Juan en bicicleta a Sevilla para reivindicar la pasarela ciclista y peatonal que en su día aprobamos cuando la Consejería de Fomento y Vivienda era de izquierdas, con Elena Cortés y Jose García Cebrián, con Granada Santos. Aquel Plan Andaluz de la Bicicleta que se aprobó hace tan poco tiempo que hay quien pretende estirarlo para que parezca que hace un siglo. Entonces éramos como el cielo de Jean de Monet: nadie nos miraba porque siempre estábamos a la vista.