Aprovechar la primavera

para viajar en transporte público con Pony Bravo y Sr. Chinarro en los auriculares, caminar hasta mis puntos de encuentro y compartir con el cervantino Luis Mateo Díez la pinta de Drácula con chaqué. En Mairena del Aljarafe doy gracias a historiadores como José María García Márquez y activistas como el maestro Juan Morillo, que siempre tiene un rinconcito en su memoria para mantener la rueda girando.

Golpe de estado y Represión en el Aljarafe

Pertenezco a ese ramalazo generacional

que, como Antonio Luque, observamos con cariño las viejas fotos de la primera comunión, pero decidimos que nuestros hijos crecerían moritos. Las mías (mis fotos), una en color de Estudio Alba y otra cutre en blanco y negro rotísimos, con tres amigos del alma, en medio del albero donde se cortaban las avenidas Reyes Católicos y Los Pirralos, entonces Cardenal Cisneros. Gracias a los abuelos comunistas, el asfaltado, las aceras y el agua potable llegaron años más tarde a esos barrios humildes de Dos Hermanas. Hoy sería un troleo peatonal marcarse un selfie en ese mismo cruce.