Una città della mente

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Me cuenta el compañero Antonio L. Girón que, entre finales de 1990 y principios del 91, paseó con Pietro Ingrao por Granada, desde el Albaicín hasta el mirador de la Alhambra, donde, al asomarse, el dirigente comunista italiano exclamó: «Una città della mente».

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Se dice que vivir es siempre comenzar. Mi primer día como coordinador provincial ha transcurrido entre llamadas y mensajes, que creo haber respondido todos, siquiera con un «gracias» o un «me gusta», no por breves menos agradecidos. Algunas entrevistas, conversaciones de trabajo, intercambio de impresiones y una excelente noticia cercana.

Diálogo de fugitivos

«Nosotros no necesitamos el apetito, tenemos el hambre». Ayer cerré un libro en la piscina municipal (‘El alma del hombre bajo el socialismo’, de Oscar Wilde) y hoy he abierto ‘Diálogo de fugitivos’, de Bertolt Brecht. La edición que tienen en la biblioteca es de 1973, es decir, una joya de bolsillo publicada en plena agonía del régimen.

Moon River.

Durante treinta años viví en un piso bajo de un edificio de cuatro plantas, por mi ventana pasaba la gente y nunca sabías si se miraba en el cristal o husmeaba por el interior. Ahora, en las noches de ventanas abiertas, desde la cama puedo ver las copas de las palmeras a la altura de mis ojos, y, más allá y más abajo, las farolas encendidas de la avenida Ramón y Cajal, que tantas veces recorrí camino del instituto, e incluso, a lo lejos, hundidas en la Sevilla al nivel del mar, las balizas de luz roja en lo más…

Maneras de vivir

Los niños son como […aquí una broma políticamente incorrecta…]: cada descubrimiento es una traca. Ayer, mi pequeño Marcelo me ayudó a tender la ropa y me preguntó si sabía que «hay un país muy grande muy grande que se llama Estados Unidos». Era la primera vez que mencionaba conscientemente al imperio (cosas de un capítulo de Doraemon) y, también, la primera que tendía unos calcetines con unas pinzas; en ambos casos, su emoción ante nuestra rutina.