Vidas cruzadas

Lo que me gustaría es hacer como en esas películas corales que cuentan vidas paralelas de muchas personas que tienen algún tipo de nexo. Por ejemplo, contando que, a las 10 de la mañana, mientras yo subo en ascensor a la planta 4 de la sede de CCOO para verme con Carmen Ortiz y Carlos Aristu, algún compañero o alguna compañera de Bollullos de la Mitación está echando un vistazo a la sala de Casa de la Cultura donde, a las 6 de la tarde, la gente de la PAH de Coria hablaría de las cláusulas suelo en las hipotecas y, por seguir trasladando la cámara, un minuto más tarde estarían Fran García, Paqui López y Marisol llevando los alimentos recogidos por IU Dos Hermanas a la nave de la Asociación de Amistad con el Pueblo Sáharaui, justo en ese instante en que Manuel Martín abría la puerta del conservatorio de Osuna, donde Fahmi y Rami Alqhai darían el concierto por la tarde. Y Juan Morillo, en la sede, estaría poniendo sobre mi mesa una carpeta con documentación de la VI Semana Republicana, mientras… y así repasando lo cotidiano, ventana indiscreta o…

Distopía

Nos pasamos el día combatiendo la palabreja de moda (o al menos todos los días la mencionan en el programa El Ojo Crítico). A veces se consiguen avances, como cuando dos centenares de trabajadoras de los comedores escolares tuercen el brazo a la Junta de Andalucía y a los molinos de viento.

Son pequeños logros que rompen con la dinámica de la ‘utopía negativa’, la sociedad indeseable. El gran logro sería, al menos en mi opinión, que las personas que trabajan en esos mil comedores de escuelas públicas no dependan del concepto de negocio, sino de esos otros factores que nunca computan en el PIB: la calidad de los menús que comen niñas y niños, la garantía para sus madres y padres de que están en buenas manos y la seguridad de los derechos laborales de quienes trabajan allí.

Bárbaros de élite

Fuentes de Andalucía ya sorprende a paso ligero pero, cuando curioseas un poco, invita a detenerse en los detalles, a dejar la prisa en el desvío de entrada por la autovía. Es lo que estaba pensando por la mañana cuando la radio suelta el portazo de la inflación: la electricidad, los carburantes y las hortalizas, tres básicos del día a día, riéndose de la ridícula subida de las pensiones y de la igualmente ridícula propuesta de subida de los salarios propuesta por la patronal.

El mantra empresarial ya es conocido: si todo va sobre (sus) ruedas, hay que moderar los salarios para que la economía siga creciendo; si las cosas van mal dadas, hay que moderar los salarios para que la economía crezca. The winner takes it all, esa doctrina camarote que vale para liberales como Esperanza Aguirre y Aznar y para la que ahora llaman liberal progresista en Ciudadanos, vaya, la pólvora de toda la vida, la diferencia entre los Bárbaros de élite y los Bárbaros de toda la vida de Clash Royale.

Lo que no se dice

No sé si es políticamente correcto tener un blog y no utilizarlo como difusor de notas de prensa, megáfono de consignas o aparato de propaganda explícita, teniendo en cuenta que las cosas mediáticas andan escasas de lo que, en tiempos, denominábamos agitpro.

No sé si es políticamente sensato encabezar un post con una foto del «momento de después», justo cuando terminamos una rueda de prensa en la puerta del ayuntamiento de Santiponce para hablar de cómo una alcaldesa agota todas las recomendaciones del Manual de Malas Malísimas Prácticas Políticas, incluyendo la que podríamos denominar «Anexo del Clavo Ardiendo», una especie de último mandamiento que diría más o menos así:

Si todos los medios habidos y por haber no son suficientes para agarrarte al bastón de mando, echa mano de los tránsfugas.

Aquel Clan de la Tortilla que abandonó el marxismo y dijo adieu a Pablo Iglesias (me refiero al fundador del PSOE) se agarró al Príncipe de Maquiavelo y… perdón, me estoy enredando.

Vínculos

Ni diez días se han consumido del 2017 y ya hay un trabajador que se ha dejado la vida en el tajo. Esta vez no voy a dar cifras, ni a comparar con otras noticias que ocupan portadas. Tampoco voy a establecer analogías entre crisis, recortes y siniestralidad laboral, porque ya sabemos que sueldo, seguridad y salud son lo primero que se elimina de los costes salariales. Y soy consciente, faltaría más, de que guardar un minuto de silencio es apenas un gesto que ni soluciona, ni siquiera llama ya la atención. En la foto, que hice a las 12 del mediodía, están…

Regreso al futuro

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Quienes todavía piensan que Sarkozy dijo una boutade cuando, allá por el 2008, habló de «refundar el capitalismo», todavía no se han enterado de que aquella pretensión tiene hoy visos de premonición cumplida (o visos de cumplirse pronto).

No hace mucho que Cristóbal Montoro dijo que el fin de la crisis estaba cerca. No es de extrañar que llegue un día, tal vez entre este año que empieza, tal vez el próximo, en que le ponga fecha y hora, coincidiendo con la luz de algún dato-carnaza que le permita anunciar a los cuatro vientos: «Españoles, la crisis ha muerto».

Tal vez sean los datos del paro. Hoy, bomboplatillo: «La bajada del paro nacional marca un récord en 2016»; «Andalucía lidera la bajada del paro en diciembre»; «El paro registra en 2016 la mayor bajada de la historia». Y así.

Winter is coming

Ya lo dijo Eduardo Galeano: dejemos el pesimismo para tiempos mejores. Hoy ha llegado el invierno y, después de años mirando para otro lado ante cientos de miles de hogares vulnerables, los partidos del régimen andan trajinando para apuntarse el tanto de una solución al tema de la mal llamada pobreza energética. Y lo han hecho, como siempre, a su manera: poniendo titulares mediáticos a las personas y pomadas a las eléctricas, no sea que se paren las puertas giratorias que conectan políticos y empresas.