Las verdaderas cloacas del sistema: más de 8 millones de personas sufre exclusión social

Mientras nos entretienen con las embajadas catalanas, las grabadoras debajo de la mesa, los masters y tesis en blanco o copy/paste, las verdaderas cloacas del sistema han provocado que más de 8 millones de personas sufran exclusión social en nuestro país, según el Informe Desprotección Social y Estrategias Familiares de la Fundación FOESSA, que advierte que «existen 6 millones de personas en situación de integración social muy débil que podrían caer en la exclusión si empeorase la situación económica«.

La piedra en la cabeza de la serpiente

Nabi Saleh es un poblado de 520 habitantes situado en el Estado de Palestina, a 5.780 kilómetros de distancia desde donde escribo. Allí nació Ahed Tamimi hace 17 años. Como toda su familia, es una activista contra la ocupación israelí de tierras palestina. Su padre, Bassem al-Tamimi, nos ha contado hoy en Sevilla cómo viven (es un decir) el día a día en su lucha por la dignidad de un Pueblo sometido a todo tipo de violaciones de los derechos humanos.

Qué vas a responder cuando te pregunten: «¿Qué hacías tú en el verano del 18?»

Cinco días de casi desconexión y después a casa por vacaciones, que es el título de una película sobre la falta de comunicación humana (estamos en el mes de los divorcios). Se pueden añadir etiquetas por un tubo para calificar al mes inhábil por naturaleza, tanto a nivel personal como social: del reciclaje, del descanso, de la vuelta al pueblo; de los contrastes y las desigualdades en el ocio; mes de las obras y las caravanas; de los excesos gastronómicos y las marabuntas…

Manteros y smartphones

Frases que voy apuntando en mi cuaderno: «De recados por Sevilla, intento explicar a mi hijo por qué los manteros recogen sus bártulos y se marchan calle abajo» . Más tarde: «Donde la tirolina del Prado, el zumbido de las chicharras ensordece los ronquidos de los motores de los autobuses urbanos». Desde casa, la madre de mi hijo sube a Facebook una instantánea preciosa de la película Lucky, el actor en medio del desierto de Arizona, y pienso «It’s me».

Los interiores de los transportes públicos son más silenciosos desde que se universalizaron los smartphones. En mis auriculares, Ben Gibbard (Death Cab For Cuties) canta Summer Years con la voz de Neil Tennant (Pet Shop Boys). Y en Gold Rush («Fiebre del Oro») dice: “Me siento como un extraño aquí, buscando algo que ha desaparecido, excavando por oro en mi barrio, por lo que dicen es el bien común, pero lo único que veo es un gran adiós, el réquiem de un horizonte”.

Lope de Vega («Fuenteovejuna lo hizo») en Peñaflor

Dice la Wikipedia al respecto de la obra de Lope de Vega Fuenteovejuna, que su filosofía «revela propuestas arraigadas en la tradición del ‘pueblo soberano’, capaz de desafiar todos los poderes institucionales y vencerlos con la fuerza de un arma tan ancestral como pacífica: la solidaridad».

Entre la Fuenteovejuna de Lope y la actual Fuente Obejuna hay 542 años (aunque fue escrita hace algo más de 400 años, está ambientada en tiempos de los Reyes Católicos). Y entre este municipio cordobés y nuestro Peñaflor hay una distancia de 90 kilómetros y, según Google Maps, una hora y tres cuartos en coche.

La trampa de las consecuencias de nuestros actos

En el mostrador de la gasolinera donde se paga el combustible hay un aparato con cuatro botones redondos para que pulses uno de ellos: uno verde potente con el emoticono de una cara feliz, otro verde suave con cara sonriente, un tercero amarillo de cara hierática y el último rojo con el rostro de enfado.

Los cuadernos que me quedan por escribir

Marx escribió cientos de cuadernos. Muchos los llenaba con extractos, apuntes y comentarios aquí y allá sobre los libros que leía. En una carta a su hija Laura lo contaba así: “Soy una máquina, condenada a devorarlos (los libros), para arrojarlos después en otra forma al estercolero de la historia”.