
Esta preciosa foto de nuestro compañero Antonio Muñoz Lobatón es de la recepción a la Marcha por la Libertad del Pueblo Saharaui en la sede de CC.OO en Sevilla. Antes de eso, nos hemos concentrado en las puertas del Parlamento de Andalucía con representantes institucionales de IU en pueblos y ciudades de la provincia.

Hoy he recorrido por primera vez los más de 40 kilómetros de carretera que une El Viso, Utrera y Los Palacios entre campos amarillos de trigo y girasoles, una belleza en este tiempo; daban ganas de pararse a contemplarla y cantar ‘Mercuriana’ («Llegué cuando giraba el girasol / Ya viene la estación de las canciones / La ruta da su aliento al corazón») y sentirse egoístamente feliz de respirar en el mundo.
La Marcha Saharaui llega a Los Palacios
Sul ponte sventola bandiera bianca
No dejes nada sin desatar
Al entrar por el control de seguridad del Parlamento me tomaron la temperatura en la frente. El agente me advirtió: «Tiene usted 40,6º grados»; estuve a punto de responderle «Sí, soy un replicante» (no por la fuerza superior, tal vez sí por la alegoría de la humanidad), pero la broma no superó una segunda toma en la muñeca (36,5º C), si acaso un «arde la calle al sol de poniente», mucho más apropiado para las circunstancias.
Mis encuentros con Julio Anguita

Debía ser una madrugada de un fin de semana del verano de 1999, en Córdoba. Íbamos de vuelta al hotel y no teníamos claro el camino (entonces ni google maps ni nada); las calles estaban prácticamente desiertas y solo se veía a un par de viandantes acercándose despacio, charlando. Decidimos preguntarles. «No tiene pérdida, van ustedes bien, sigan todo recto y lo verán a unos 500 metros a la izquierda», nos dijo uno de ellos. Era Julio Anguita. Ese fue el primero, fugaz, como la mayoría. El segundo solo se hizo esperar unos días.
Nueva marcha sobre Gambogaz
«Gambogaz es solo una punta de lanza del expolio franquista. Sabemos que ya sienten nuestro aliento en el cogote los que siguen ocultando la verdad sobre esa casa del terror, en la que se convirtió Gambogaz, cuando se fue a vivir a ella el sádico homicida que llenó de luto, destrucción y hambre a nuestro pueblo. Tras setenta años de su muerte, es una vergüenza y una ignominia para el pueblo andaluz que no se haga justicia sobre Gambogaz».
