El colapso en los centros de salud es la excusa perfecta para avanzar en la privatización de la sanidad pública

Hace unos días compartí en Twitter un artículo con la frase siguiente: «El gran negocio de la sanidad privada es la sanidad pública». Nada original, sin duda, más si cabe teniendo en cuenta que Andalucía fue pionera en el concierto con empresas privadas que negocian con la salud, por lo menos, desde los tiempos de Chaves. Los recortes milmillonarios, que a partir de la crisis económica del 2008 rompieron en mil pedazos la joya de la corona de Susana Díaz, ahora, con la crisis del Covid-19, han dejado sin aliento a un Servicio Andaluz de Salud con el personal sanitario agotado y sin medios, las bajas producidas por la pandemia, el verano… y las consultas telefónicas.







