Mirando hacia delante

Primero. No es mi intención reabrir debates ni heridas, ni del pasado más inmediato ni de otros más lejanos. Tampoco señalar con el dedo a nadie: ni reproches, ni expiación, ni golpes de pecho. Lo sucedido en Adelante Andalucía es una mala noticia para la izquierda y una buena noticia para la derecha; pero, sobre todo, es una mala noticia para quienes creen (creemos) que este mundo, este país y nuestra tierra andaluza necesita una profunda transformación ética, social y medioambiental, y una buena nueva para esa clase que lucha por sus eternos privilegios a costa de la inmensa mayoría, de arrasar con el planeta y de consolidar el egoísmo frente a las generaciones futuras.







