Soy como escribo
y me parezco a lo que lees más que a lo que ves. Así que la naturaleza humana es, efectivamente, un pequeño fraude, una distancia a veces adecuada, otras insoportable, lo que se te pueda pasar por la cabeza cuando me da por soplar una cucharada de helado, lo que piensa José Antonio Castro cuando me dice que soy muy elegante y le respondo que cuido muy bien mi viejo disfraz. En una toma falsa de cinco segundos hay más relato que ciento volando, el albero recién extendido en la Plaza de la Corredera de Arahal -donde hoy he echado…
