La soportable levedad
Una semana de acampada y, nada más llegar a casa, ya sé qué echaré de menos y qué recordaré de estos días de levante en la playa y horas tibias de lectura bajo los árboles, la (agradable) sensación de hallarme por las noches en el interior de la bodega de un barco, los vinos del atardecer al amor del fuego amigo y la absolutamente soportable levedad del ser.
