22.10.2021

Vasos comunicantes

Sábado 11:55 h. Te pasará, igual que a mí, que una mañana te levantas con una canción entre dientes y no la sueltas en todo el día o más allá: tal vez cuando la escuchas o acaso la sustituyes por otra. Desde ayer no se me ha quitado de la cabeza ‘Compañera’, la última de la cara A de ‘Rocanrol Bumerang’ (1980) de Miguel Ríos. Un sinsentido, un chispazo cerebral: debe hacer varios lustros que no escucho esa balada narcotizante en tres tiempos, que pasó desapercibida ante el éxito histórico (merecido) de ‘Santa Lucía’.

Sábado 13:15 h. Juanma Romero me envía un montón generoso de fotos del homenaje que le hicieron ayer a nuestra querida Chary Carranza, organizado por militantes y simpatizantes de IU Gelves. Una pena no haber podido acompañarla; conociéndola, seguro que estaba emocionadísima. Desde luego, tanta gratitud mutua es difícil de encontrar fuera de un acto de camaradería como este. Enhorabuena a quienes lo habéis organizado y participado, tanto de IU como de la plataforma de pensionistas. Enhorabuena, Chary, bien que te lo mereces. Nos seguimos viendo en las calles, como siempre.

Sábado 16:38 h. Rosa y Juan se jubilan. Llevan 30 años o más con el restaurante chino pionero en Dos Hermanas. Fueron de las primeras en llegar, han mantenido el mismo negocio desde jóvenes, utilizando ingredientes de aquí (salvo la soja) para hacer comida de allí; aquí compraron su casa y nacieron y hemos visto crecer a sus hijas (hoy universitarias). Ahora Rosa y Juan van a percibir una pensión, supongo que no muy allá (de trabajadores autónomos), después de haber cotizado casi toda la vida en nuestro país. Nos han dicho que le traspasan el restaurante a un chico que lleva un tiempo con ellos, que le han enseñado a elaborar los platos para que no notemos la diferencia.

Sábado 20,33 h. Terminando el libro de Vázquez Montalbán, que se lee rápido y se disfruta como el oleaje de un tiempo en el que eras un niño (1977-78) y las descripciones de ayer no pasaban hasta hoy de intuiciones. Igual a aquel niño de la edad de mi hijo lo llevaban a patinar a Hielotrón, donde también se organizaban (y a veces prohibían) conciertos de cantautores antifascistas, como el que me ha regalado recientemente Juan Morillo de Raimon, en casete. Sensaciones que son vasos comunicantes.

Cada poco, mi hijo me envía audios con melodías que graba en una app gratuita para hacer música electrónica. Acabo de escuchar un arpegio que se parece al comienzo de ‘Waiting For The Night‘. Le digo que será el próximo Martin Gore, cosas de la paternidad: no sea que se entere de que el vocalista de Depeche Mode estuvo cerca de la muerte por su noviazgo de la muerte con las drogas.